Opinión

Es imperativo la ejecución de una reforma que traiga transformaciones estructurales en el sistema educativo dominicano con el objetivo de que en nuestras escuelas y universidades se formen los profesionales que exigen los nuevos tiempos caracterizados por la globalización y la tecnología.

En estos momentos no se puede poner parche como es el cambiar alfombra, pintar la fachada o instalar nuevos muebles y complacer a los profesores en reivindicaciones colectivas o construir nuevas aulas en lugares que no son necesarias. Las reformas estructurales no son cambios simples de forma. Se podrían comparar cuando tiramos al suelo casa vieja y construimos una nueva.

Si hablamos de reformas estructurales en el campo educativo, tiene que ver con la incapacidad manifiesta de lo que se tiene para lograr lo que se quiere, es decir, no pueden partir de un simple capricho, un deseo de cambiar por cambiar.

Las actitudes de los líderes sindicales de los profesores no se justifican. Ya no pueden confundir las autoridades, los medios de comunicación y la opinión pública, al presentar ruidosas reivindicaciones de sus intereses particulares, decisiones políticas más generosas en términos de salarios, calendario escolar, jornadas de trabajo, estabilidad en el empleo, jubilaciones precoces, tolerancia con el elevado ausentismo.

La historia ha sido siempre reivindicaciones de interés colectivos, como si fuesen requisitos imprescindibles para que se corrijan sus ineficiencias y mejoren su desempeño docente. Con tal procedimiento, durante décadas y más décadas, los sindicalistas se han mantenido en una. Muy cómoda postura de “condicionar” el mejoramiento del desempeño docente a que los gobiernos satisfagan sus reivindicaciones.

Los dirigentes de la ADP no han sido capaces de reconocer las debilidades e ineficiencias para corregirlas, e inclusive practicando el autoestudio a través de la Internet, porque las medidas correctivas más urgentes para mejorar la pésima calidad de nuestra educación no necesariamente requieren de altas decisiones.

Los docentes de hoy no pueden decir que no se preparan porque carecen de recursos económicos, ya que los reciben muy por encima de sus aportes al sistema educativo.

La educación de nuestro tiempo requiere profesores excelentes para poder preparar en los diferentes niveles a los futuros profesionales que tendrán la responsabilidad de hacer avanzar al país hacia el desarrollo económico sostenible.

El Gobierno debe adoptar medidas concretas en el sistema educativo, aunque sean dolorosas, las cuales vendrán a beneficiar al sector en particular y al país a nivel general.

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