Opinión

COVID-19: Abrir o no abrir, igual a morir o vivir

Dilema natural de cara a la presión para poner fin a la intervención con el propósito de producir una parálisis de la dinámica económica, la prohibición de la interacción social, la restricción de la expresión cultural y una constricción de la manifestación de la libertad a las diferencias políticas, debido a una condición sanitaria determinante de la vida o la muerte. Millones de afectados y cientos de miles de muertos a escala planetaria son indicadores más que convincentes de la pertinencia de dicha medida, única alternativa para frenar el avance de la enfermedad.

Por si fuera poco, el desarrollo científico-tecnológico en plena era del conocimiento, no presenta alternativas para neutralizar el poder de daño a los órganos del cuerpo humano ni, mucho menos, la rapidez de migración entre los individuos del SARS-Co2, virus responsable de la enfermedad COVID-19.

Frente a esta realidad, dar respuesta al dilema implica seguir los indicadores de impacto de las medidas tendentes al Aislamiento Social, única alternativa de control, consistentes en el porciento de variación de los casos nuevos presentados en periodos de tiempo determinados, y el de letalidad de la enfermedad. Uno evalúa el funcionamiento de los Sistemas de Salud, y el otro la efectividad del Sector de los Servicios de Salud. Es pertinente recordar que el aumento del número de enfermos producidos en el sistema impacta negativamenteen la calidad de los servicios prestados.

El drama y la espectacularidad, característica de las noticias sobre el aumento galopante de las víctimas diarias de la terrible epidemia, sirven para imaginarse el avance del fenómeno, pero abruman para orientarse en cuanto a su evolución.

Para ello es preciso recurrir a referentes como el de la República Popular China, donde inició, aquí se produjeron al 25 de abril 84,311 víctimas, con una letalidad de 5.50%. Con la salvedad de que a partir de la implementación del Aislamiento Social, el porciento de casos nuevos por semana varió bruscamente desde 44, hasta porcientos por debajo de un dígito a partir de la segunda semana del mes de marzo. Por lo que al día de hoy China avanza hacia el restablecimiento de la normalidad.

Aunque, en sentido general, lo propio ocurría en lasnaciones ubicadas alOeste del Pacífico, no así a nivel global, pues, los dos indicadores son una resultante del desplazamiento de la enfermedad por las regiones del mundo. Al efecto, en la semana transcurrida entre el 19 y 25 de abril, ya habíacerca de 3, 000,000 de afectados, con un aumento de casos nuevos de 26% por semana, y una letalidad de 6.90%. Aporte significativo a estos indicadores en los valores superiores lo hacen las grandes potencias desarrolladas de Europa y América.

En la semana de referencia, países como: Italia, Francia, España, Alemania, Inglaterra y los EEUU aportaron a estos indicadores valores que oscilan entre 32% y 9.41%, en aumento de casos nuevos por semanas; y, entre 18.24% y 3.53% de letalidad. Las demás naciones de las diferentes regiones a nivel global aportan valores, en mayor o menor medida, alrededor de estos.

No es de extrañar, en primer lugar, que ante la imposibilidad de los Sistemas de Salud de mantener sanas a las personas, hayan colapsados los Sistemas de Servicios de Salud de las poderosas naciones; y que hoy, sin alternativas científico-tecnológicas para controlar el virus se les presente la disyuntiva de ¿en qué momento dar apertura a las economías? sin estimular el inicio de una segunda curva de enfermedad y muerte.

En este contexto, la República Dominicana, en la semana de referencia, número 17 del calendario epidemiológico presenta indicadores de 18.44% en variación del número de casos nuevos y 4.78% de letalidad. Con tendencia a la baja, en los últimos cuatro días, y de manera consistente, por debajo de 4% uno, yacercándose al 3% el otro.

De las autoridades sanitarias de la República Popular China, al igual que las demás autoridades de las naciones del mundo, las dominicanas aprendieron el método para combatir el COVID-19, así como, a determinar el momento seguro para flexibilizar la intervención que conduce al Aislamiento Social, Los indicadores evidencianestar en el camino correcto.

De ahí que el dilema de abrir o no abrir las actividades, igual a morir o vivir para un amplio segmento de la población, es, a la vez, un asunto de conciencia humana, solidaridad social y responsabilidad individual.

De la conducta resultante de su convicción, depende el futuro de la nación.

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