Opinión

Miopía histórica peligrosa

El pueblo dominicano es un colectivo humano esencial y mayoritariamente bueno, aunque durante su existencia de 176 años de vida republicana ha adolecido de una especie de miopía sobre su propia valía.

Esto lo digo porque desde aquel glorioso 27 de febrero de 1844, la República Dominicana ha sido manipulada, confundida y usada de manera sistemática, inmisericorde y abusiva. Y nada ha pasado.

A pesar de transcurrir todos estos años, siento que este pueblo aún sigue montado en ese carro oprobioso de dejarse instrumentalizar de sectores políticos y sociales que tradicionalmente lo han masacrado.

Ha llegado la hora de despertar y distinguir entre quien lo defiende y desarrolla como nación y cuales lo frenan e impulsan hacia el atraso económico y social.

El país está a menos de 25 días para asistir a la celebración de un nuevo certamen electoral para elegir al presidente de la República y a sus representantes en el Congreso nacional.

Este torneo cívico a que se abocará la sociedad dominicana es único, atípico, por la presencia del Coronavirus que estamos padeciendo, no se puede perder eso de vista, se hace necesario abrir bien los ojos para no cometer errores.

En el ambiente político dominicano hay mucha confusión, espejismo y simulación en las ofertas políticas que se presentan. Por un lado, hay una de las fuerzas políticas dígase el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que se promueve como la garantía de la estabilidad económica y social en esta coyuntura de crisis local y global, esto por su más de 16 años de crecimiento económico sostenido.

Por el otro lado, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se mercadea en electorado nacional con una oferta fundamentada en una filosofía de Cambio, pero, aunque sus detractores dicen que los cuadros fundamentales son los mismos del periodo de gobierno del PRD (2000-2004). Mientras que, por el lado, la Fuerza del Pueblo (FP) se presenta como el Camino Seguro y la experiencia probada ante un momento de desafíos y retos como el que vive el país.

El pueblo dominicano que se despoje de esa miopía histórica y ponga sus ojos sobre aquellos dominicanos y dominicanas que de verdad han demostrado desvelo por su crecimiento material y espiritual. Ya basta.

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