Cultura

Argentina despide con dolor al padre de Mafalda

Los argentinos despiden hoy con gran conmoción a uno de sus más brillantes artistas, el historietista Joaquín Lavado (Quino), cuya muerte ha dejado una gran tristeza en esta tierra que lo vio nacer hace 88 años atrás.

En su país cientos de compatriotas lo lloran pero también en otras partes de Latinoamérica, en Chile, Paraguay, Colombia, Venezuela, México y Cuba, donde dejó su huella también con su Quinoscopio, una serie de seis películas cortas basadas en sus dibujos y realizadas por otro gran creador y maestro, Juan Padrón, cuya vida también se llevó en marzo pasado este bisiesto 2020.

En las redes sociales, devenidas en este tiempo espacio de diálogo y la vía más inmediata para interactuar, los argentinos expresan su tristeza infinita por la muerte de Quino, el papá de la simpática y populosa Mafalda.

Con un video del 15 de octubre de 2012, cuando se puso en marcha el Centro Cultural Julio Le Parc en Mendoza, la expresidenta y vicemandataria Cristina Fernández homenajeó al creador. “Quino y la changuita de gobernar Argentina. Hasta siempre maestro”, escribió.

En el audiovisual, Fernández apunta que Quino con su Mafalda iluminó toda una generación y decía las cosas que no se podían decir en una época prohibida. Mafalda, le dijo, esta unida a toda nuestra historia. Usted es uno de los que ocupan la galería de ídolos populares.

“Nos causa una profunda tristeza la muerte del querido artista gráfico Joaquín Salvador Lavado, conocido como Quino y padre de la inolvidable Mafalda, su personaje más entrañable. Querido y admirado por todos sus colegas, deja un imborrable legado en la cultura argentina”, señaló por su parte el ministerio de Cultura.

Diversas voces del arte, la intelectualidad, políticos y sobre todo ciudadanos del común le dan gracias al maestro con un hasta siempre y resaltan ese humor inteligente que lo caracterizó a través de sus múltiples creaciones.

Mafalda se multiplica, sobre todo en esa imagen tierna de Quino abrazando su escultura en el banco que reposa hoy en la esquina de Chile y Defensa, en la barriada porteña de San Telmo, a pocos metros del edificio donde vivía su creador, parada obligada de miles de visitantes.

Hoy, con su partida, en estos tiempos donde urge el amor y la paz, sobre todo en una Argentina polarizada y en un mundo enfermo por una pandemia, muchos invitan a releer y reencontrar en Mafalda esas reflexiones tan necesarias en esta dura época.

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