Opinión

Contraloría y Covid-19

La República Dominicana está asistiendo en estos instantes a uno de los momentos más desafiantes de su historia. La encrucijada amerita, sin dudas, del esfuerzo y entrega de todos, pero muy especialmente, de sus mejores hombres y mujeres.

El actual momento de crisis que se ha generado por la presencia nefasta de la pandemia del coronavirus, ha puesto en evidencia las más bajas pasiones, debilidades y carencias del alma humana en sus diferentes manifestaciones.

Pienso que la mayoría de los ciudadanos no han calibrado en su justa dimensión las implicaciones del fenómeno que nos azota, lo que padecemos, señores, no es simplemente a los efectos y secuelas producidos y dejados por el Covid-19 en el ámbito sanitario y económico, no; es algo peor, lo que vivimos va más allá, es un estadio superior: la tremenda crisis moral, ética y de integridad que gravita sobre un segmento importante de la sociedad dominicana.

En medio de todo este desafío imperante, donde distintos colectivos no ocultan sus intenciones de asaltar el Estado y depredar el Presupuesto Nacional, el presidente Luis Abinader debe de rodearse de verdaderos servidores públicos, que sean leales e íntegros para que cuiden con desvelo cada peso que entre o salga de las arcas nacionales.

El momento es delicado, son tiempos de vacas flacas, se impone una política de control y calidad del gasto. En esa dirección, celebro con optimismo la designación como Controlador General de la Republica de señor Luis Delgado Sánchez.

Ahí no habrá cobro de comisiones para sacar expedientes, instalación de estructuras mafiosas para hacer de todo y mucho menos inobservancia de la Ley y las normas para complacer favores de particulares y de altos funcionarios del Gobierno.

El presidente Luis Abinader ha dado en la diana con la designación del señor Luis Delgado al frente de la Contraloría de la Republica, en medio de tantas tentaciones y ambiciones desatadas alrededor de esa institución en la actual coyuntura de crisis. Además, Delgado es poseedor de credenciales profesionales de primer orden, y lo más importante, una reciedumbre moral y compromiso con la transparencia y la ética que eso mete miedo.

Noticias Relacionadas