Políticas

Anticipa problemas para Trump

El presidente Donald Trump tiene que preocuparse por las investigaciones criminales y por su considerable deuda, señaló hoy David A. Bell, profesor en la estadounidense Universidad de Princeton.

En un artículo de opinión titulado “El caso del exilio político de Donald Trump”, que publica el diario Politico, Bell abunda en el futuro del mandatario “ahora que ya no puede usar la presidencia para llevar el negocio a sus hoteles y centros turísticos”.

El académico valora lo que podría ser el futuro del mandatario, tanto para el nuevo presidente Joe Biden y su agenda, como para el Partido republicano pero, señala, afortunadamente, la historia ofrece una solución que podría funcionar en beneficio de todos: el exilio político.

Durante su campaña electoral, el gobernante afirmó que abandonaría Estados Unidos si Biden lo vencía.
La Constitución de Estados Unidos, por supuesto, no tiene ningún mecanismo para imponer tal sentencia a un expresidente, pero el propio Trump podría disfrutar siguiendo un precedente particular, añadió.

Bell se adentra en la historia y se remonta a la época del emperador Napoleón Bonaparte quien abdicó del trono de Francia y aceptó abandonar el país y renunciar a todas las reivindicaciones de su familia.

Siguiendo este precedente, ¿por qué no darle a Trump su propio reino insular (la isla San Martín, donde tiene una mansión), y un título imperial que lo acompañe?, pregunta Bell.

La oportunidad de llamarse a sí mismo Emperador Donald I podría satisfacer hasta el más titánico de los egos y compensar la humillante derrota electoral ante Biden, plantea Bell.

Como monarca absoluto, Trump podía prohibir el aborto, la inmigración y los impuestos, mientras declaraba la posesión de armas obligatoria para todos sus súbditos. Podría construir un nuevo Hotel Internacional Trump, traer seguidores para que se quedaran allí, y luego organizar mítines con ellos hasta que se sintiera satisfecho, ironiza el académico.

Luego de una serie de valoraciones de posibles lugares donde recalaría Trump, incluyendo el Atolón de Bikini, en las Islas Marshall, Bell señala que es casi seguro que intentaría volver al poder en algún momento como lo hizo Napoleón.

Ya hay informes, precisa, de que planea presentarse a la presidencia en 2024. Sin embargo, los demócratas no tienen mucho que temer. Si el paralelo histórico se mantiene, el regreso de Trump, aunque dramático, podría ser seguido rápidamente por su Waterloo, subraya.

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