Seguridad Vial

Contaminación de gases afecta a conductores y peatones

Por: María Hernández

La niebla que se produce por el exceso del humo y otros gases contaminantes que se desprende de los vehículos de motor afectan la salud de conductores y peatones que cada día se desplazan por diferentes infraestructuras viales en la República Dominicana, y en muchos casos, pueden reducir la visibilidad al manejar y provocar accidentes en cualquier tramo de calles, avenidas, carreteras, autopistas, entre otros.

Este tipo de contaminación del aire provoca muchos riesgos a la salud de las personas, y también al medioambiente. Pero, afortunadamente, ahora hay tecnologías limpias en los medios de transporte que pueden lograr una reducción significativa de la contaminación que producen carros, autobuses, camiones, motores y otros tipos de máquinas que se utilizan para transportar personas y productos de consumo masivo e industriales.

Por las vías del país circulan diariamente unas 4 millones 634,876 unidades vehiculares, muchas con grandes desperfectos que provocan que a su paso quede una gran hilera de humo, intermitente, y en otros casos continua, que sale de cada uno de estos aparatos, algunos con más de 25 o 30 años de uso y que más bien parecen chatarras, sobre todo en el transporte público de pasajeros.

Ya es tiempo de que las autoridades comiencen ejecutar medidas que ayuden a reducir la contaminación como es la disminución de la cantidad de vehículos que contaminan las vías, con proyectos que incrementen el uso de energía limpia.

A nivel nacional y global el sector transporte constituye uno de los mayores contaminantes debido a las grandes cantidades de vehículos que se mueven con los denominados combustibles fósiles, los cuales emiten más de la mitad de los óxidos de nitrógeno que hay en el aire y además son de los mayores causantes de los gases que se asocian al calentamiento global, en la actualidad.

Se debe diferenciar lo que es el cambio climático de lo que es calentamiento global. En la tierra el aumento de la temperatura que es causado por las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera que se derivan de la actividad de las personas son las que constantemente provocan variaciones en el clima que, de forma natural, no podrían producirse.

Hace unos días el gobierno dominicano emitió el Decreto 541-20, el cual establece el Sistema de Medición, Reporte y Verificación (MRV) de Gases de Efecto Invernadero. Este sistema da cumplimiento al Acuerdo de París, que en el artículo 12 manda a construir y establecer un Marco Reforzado de Transparencia.

Con este sistema se focalizan los esfuerzos en crear una estructura para el flujo de información relativo a emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), un sistema para el seguimiento a las Acciones de Mitigación de Emisiones y un registro de apoyo, cooperación internacional e inversiones que van a favorecer la acción climática en beneficio de los individuos y su medio ambiente.

En 2009 el Ministerio de Medio Ambiente llevó a cabo el primer inventario de Emisiones de Contaminantes en el país donde presentaba que el Distrito Nacional era el territorio con la peor calidad en el aire. Ocupaba el segundo lugar Santiago, Santo Domingo, Puerto Plata, San Cristóbal, San Pedro de Macorís, Samaná y La Vega. En esa ocasión se llegó a la conclusión que el contaminante de mayor abundancia en peso y que era generado por las actividades humanas era el monóxido de carbono que proviene de los vehículos de motor.

Hace unos años el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) promueve la sostenibilidad ambiental cuando especifica en la ley 63-17, de Movilidad, Transporte Terrestre, Transito y Seguridad Vial de la República Dominicana, en su artículo 4, numeral 8 que el Estado tiene que promover el cambio de manera progresiva de los transportes que son individuales por otros transportes masivos, colectivos y que sean más seguros.

También sugiere el uso de tecnologías de información y de comunicación que estén adaptadas al avance de los tiempos, que contribuyan a la reducción de los niveles de contaminación o de su eliminación total, así como el establecimiento de las restricciones vehiculares que logren contrarrestar los efectos externos al medioambiente con el control de las emisiones de dióxido de carbono y el ruido que se genera, diariamente, por la sobreoferta de vehículos en las vías.

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