Opinión

Educación y receso en los deportes

Era de esperarse, que en un país donde, según la última encuesta de la Gallup, el 70% de los hogares dominicanos, no poseen computadoras ni servicios de internet, la instrucción en línea sería un absoluto fracaso. Así ha sucedido. Aunque el Ministerio de Educación no lo admita y utilice todas clases de paliativos en su defensa.

La pregunta que se cae de la mata es, ¿qué hacer entonces? Partiendo de la premisa de que, “los grandes males requieren de grandes remedios” nosotros vamos a proponer una posible solución para tratar de salvar este año escolar.

En nuestro país, contamos con innumerables edificaciones deportivas dispersas por todo el territorio nacional. Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que no hay una sola provincia que no posea un “play”, un multiuso, una cancha, entre otras instalaciones.

En consecuencias, proponemos que esos lugares, junto a los edificios escolares existentes, se utilicen, guardando la establecida distancia social, para impartir docencia.

Se imaginan, para poner un ejemplo, construir carpas provisionales en el terreno y las graderías del estadio olímpico Félix Sánchez. Miles de alumnos pudieran acomodarse en esas instalaciones.

Lo mismo se puede hacer en los estadios deportivos como el Juan Marichal, el Tetelo Vargas, el Cibao, Francisco Michelli, el Julián Javier, el coliseo Teo Cruz, la Media Naranja y en todos los multiusos que se construyeron en muchos municipios para celebrar los juegos nacionales.

Pudiéramos utilizar las canchas de los clubes deportivos y los multiusos, donde, al ser techados, no se necesitaría construir carpas y pedirle la colaboración a las instituciones privadas que tengan instalaciones que sean aptas para esta sugerencia.

El país puede darse el lujo de pasar una temporada sin beisbol, ni baloncesto, ni futbol, ni vóleibol, pero sería una catástrofe recesar por todo un año la educación de nuestros niños y adolescentes.

Además, no tendríamos la urgente necesidad de gastar parte de nuestros magros recursos, en la compra de computadoras para los alumnos del sistema público, a sabiendas de que, por la carencia de servicios de internet en sus hogares y la falta de energía eléctrica, ya que han retornado los apagones, estos ordenadores van a ser inoperantes.

Ese dinero podría emplearse en acondicionar las instalaciones deportivas escogidas, para poder instruir a los estudiantes de la forma convencional y poder restablecer el desayuno y el almuerzo escolar que, con esta pandemia y la pérdida de puestos de trabajo, les llegaría como un salvavidas a la precaria situación de ahogamiento económico de muchas familias pobres de nuestro país, que hoy no pueden alimentar a sus hijos o lo hacen con mucha precariedad.

Para darle más flexibilidad al proyecto, podríamos establecer dos tandas, en vez de las tandas extendidas, consiguiendo con esto mayor capacidad. Además, utilizar el personal capacitado y disponible de nuestras Fuerzas Armadas como instructores, para que les den una mano a nuestros profesores en esta emergencia nacional.

Es solo el embrión de una idea. Esta puede enriquecerse y crecer con otras sugerencias, para tratar de salvar el año lectivo. Pues al paso que este va, luce que nos vamos a quedar en el camino. Lo cual sería catastrófico para nuestro futuro.

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