Hablan los hechos

Un año para olvidar

Por Víctor M. Carriba*

El Caribe termina 2020 como un año para el olvido, marcado por la pandemia de la Covid-19 y su impacto en la economía, el rechazo a acciones discriminatorias de la Unión Europea y el impulso de ideas republicanas en las antiguas colonias.

Desde la aparición en marzo y propagación por todo el mundo del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19, la región registró casi 300 mil casos confirmados con alrededor de cinco mil fallecidos.

República Dominicana, Puerto Rico, Jamaica y Haití encabezaron la lista de contagios y de muertes. Solo San Cristóbal y Nieves, Anguila, Granada y San Vicente y las Granadinas no han informado pérdidas de vidas humanas por la pandemia a un mes de concluir el año.

El cierre de fronteras decretado en todos los Estados del área como parte del enfrentamiento a la enfermedad cortó de raíz los ingresos derivados del turismo, el principal renglón de las economías nacionales.

Un estimado preliminar de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe indicó que hasta septiembre los países caribeños sufrieron una caída de las visitas por turismo calculada entre un 57 y un 75 por ciento, con pérdidas estimadas entre los 22 mil y los 28 mil millones de dólares.

Una crisis que llegó cuando algunas de las islas todavía trabajaban por recuperarse del desastre causado por los huracanes Irma y María hace tres años.

El Caribe está considerado por los organismos internacionales como el área geográfica más afectada por la pandemia a nivel mundial, debido a su enorme dependencia del turismo y los viajes.

Esa caída, unida a los considerables gastos ocasionados por el enfrentamiento a la Covid-19, plantean ahora demandas financieras sin precedentes a los gobiernos, según advirtieron los primeros ministros de la Comunidad del Caribe (Caricom) en su más reciente cumbre virtual.

Otro tema cardinal durante el año que concluye fue el rechazo de la región a una lista negra elaborada por la Unión Europea (UE) acerca de supuestas “jurisdicciones fiscales no cooperativas” en materia de lucha contra el lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.

Al respecto, el organismo de integración caribeño emitió una declaración de condena a lo que llamó una “estrategia unilateral, arbitraria y no transparente” de la UE en contra de países que en este momento enfrentan el impacto de la pandemia de la Covid-19.

Y sostuvo que representa un riesgo significativo para la reputación de los Estados incluidos en la lista, erosiona su ventaja competitiva y desalienta la inversión que “necesitan desesperadamente para impulsar el crecimiento inclusivo y generar resiliencia económica”.

Por otro lado, desde la segunda mitad del año comenzó a retomar fuerza una corriente republicana en una región integrada por antiguas colonias europeas, en su mayoría miembros de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth) y que tienen a Isabel II del Reino Unido como jefa de Estado.

En ese sentido, Barbados ya anunció su decisión de convertirse en República y abandonar su estatus de monarquía constitucional en noviembre de 2021, en ocasión del 55 aniversario de su independencia y de incorporación a la Commonwealth.

“Ha llegado el momento de dejar atrás por completo nuestro pasado colonial… Los barbadenses quieren un jefe de Estado de Barbados”, dijo la Gobernadora General, Sandra Mason, ante el parlamento barbadense.

La idea de una República de Barbados apareció en la década de 1970 con la creación de una comisión que estudió esa posibilidad, pero que dictaminó en contra de la modificación.

En ese derrotero, las autoridades de esa isla caribeña acaban de retirar una estatua del vicealmirante británico Horatio Nelson (Lord Nelson), uno de los símbolos del colonialismo en Barbados, enclavada en la céntrica Plaza de los Héroes Nacionales.

Al referirse al impulso imprimido por el gobierno a todo lo relacionado con la emancipación nacional, la primera ministra, Mia Mottley, manifestó que “la conciencia y la identidad nacionales están en el centro del Estado Nación y si no sabemos quiénes somos, si no tenemos claro por qué lucharemos, entonces estamos condenados”.

Y alertó contra las nuevas formas de explotación y colonización que propician la dominación de la mente de las personas “por historias, canciones y mensajes que no son los nuestros”.

Pese a la pandemia y sus consecuencias, la región registró elecciones que colocaron nuevos gobiernos en Guyana, Surinam y Belice y confirmaron a los ya existentes en San Cristóbal y Nieves, Trinidad y Tobago, San Vicente y las Granadinas, Jamaica y Bermuda.

Ahora la vista está puesta en 2021, un año que consumirá enormes recursos para la recuperación del impacto de la Covid-19, lo cual restará velocidad al necesario desarrollo económico de un área afectada, además, por las consecuencias del cambio climático.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas