Opinión

Una repentina e infausta noticia

Sorprendidos y acongojados nos ha dejado la trágica noticia de la partida abrupta del solidario, afable, ameno y sonriente dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), César Augusto Esteban Prieto Santamaría (César Prieto) de un disparo, en su residencia del ensanche Paraíso.

Toda una vida de entrega al trabajo y a sus familiares quedó mutilada, en solo segundos, por la bala atroz manipulada por él mismo y que lo dejó inerte al rozar su cabeza. Las causas aún se investigan, pero sus allegados aseguran que tenía tres días que no lograba conciliar el sueño por posibles problemas judiciales.

Pienso que su valor es indiscutible y es lo que debe quedar en la memoria de todos los que compartieron con él. Hay personas para las que su honra no tiene precio y de solo imaginar que la pueden perder en un instante y manchar el honor de la familia deciden terminar con tan angustiante situación y recordamos el caso que no se olvida en la mente de los dominicanos del suicidio del fenecido presidente Antonio Guzmán Fernández, en 1982 y el hecho más reciente el suicidio del expresidente peruano Alan García, en 2019.

Es triste tal comparación, pero ahora todos vemos los acontecimientos de manera fría. Hay que estar en la mente de una persona que como él se veía inminentemente acorralado por una justicia sedienta de culpables a los que juzga y condena al mismo tiempo, en los medios de comunicación, sin llegar a proceder paso a paso cada situación, en particular, hasta llegar a la verdad de los hechos.

Bien temprano, en horas de la mañana de este martes 1 de diciembre 2020, el secretario de comunicaciones del PLD, Héctor Olivo se encargó de informar a los distintos medios tan lamentable suceso con las siguientes palabras: “Todos estamos impactados con esa noticia, hay un chat interno (en el PLD) y todo el mundo está lamentando eso y sobre todo destacando la forma amena, agradable y el compartimiento de César”. Destacó que incluso en la cúpula del partido morado ha resultado extraño este hecho porque uno de los sentimientos que caracterizaban a Prieto era la alegría.

Prieto Santamaría primero fue colaborador muy cercano del expresidente Danilo Medina, desde antes de ocupar la Presidencia de la República. Cuando Medina era secretario de la Presidencia, César Prieto fue su asistente.

En 1985, se graduó de ingeniero Electromecánico-Orientación Eléctrica, en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago.

Participó en diferentes cursos, como Conservación de Energía en Sistemas de Aire Acondicionado y Refrigeración, Aprovechamiento de la Energía Solar en República Dominicana, Mantenimiento Preventivo, Fabricación de Circuitos Impresos, Curso de Desarrollo Nacional, entre otros.

Como experiencia administrativa se ha desempeñó como asesor y gerente de ingeniería en Prieto Nouel Electromecánica, Gerente General Prieto & Compañía, Encargado Centro de Gestión Presidencial.

Fue miembro de la Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Barrial y Director General del Plan de Asistencia Social de la Presidencia en el período 2012-2016.

Posteriormente fue el Superintendente de Electricidad hasta el fin del mandato del expresidente Danilo Medina en agosto de 2020.

César Prieto deja sola a una integra familia compuesta por la carismática diputada y ex empleada de la Casa Nacional del PLD, Sandra Abinader y sus hijos César Elías Prieto Abinader y Luis Esteban Prieto Abinader. Paz a su alma y sosiego a su familia.

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