Opinión

COVID19: PAGANDO EL PRECIO DEL POPULISMO POLÍTICO

La COVID 19 sorprendió al mundo con su llegada, de eso dudas nadie tiene. Jamás pensamos que la humanidad pudiera vivir estos tiempos tan difíciles que ha desatado una pandemia que, al parecer, pretender seguir llevándose por delante a muchos de los nuestros. En nuestro caso, como país, la sorpresa y sus efectos fueron dobles, llegó en un momento en el que República Dominicana avanzaba a vivir cambios significativos en lo que respecta al ejercicio del poder.

Y es que, a pesar de que, como país, en reiteradas oportunidades hemos sido reconocidos por las correctas y oportunas medidas tomadas para tratar de frenar el virus, valorando además los programas puestos en marcha para asistir a la población, no menos cierto es que, el control del territorio se ha ido perdiendo, sobre todo en estos últimos meses, luego del cambio de gobierno de agosto del año pasado, todo esto marcado severamente por el populismo político que caracterizó la campaña electoral en el año 2020.

Durante esa campaña, en esos primeros meses de los embates de la pandemia, vimos una oposición, hoy en el ejercicio del poder y con todo el poder, cuestionar muchas de las medidas que hoy continúan vigentes, y mucho más drásticas, llegando inclusive a cuestionar la autoridad, por política, politiquería o el populismo propio al que nos tiene acostumbrado la clase política dominicana, dejando esto como resultado el penoso comportamiento exhibido por la población, sobre todo en los días festivos recién pasados.

¿Con qué autoridad pueden los que gobiernan demandar a la población respetar el Toque de Queda y la autoridad policial y militar que se encuentra en las calles, luego de que ellos mismos, antes de asumir el poder, pusieron a repetir como papagayos a la ciudadanía que les votó que el confinamiento era una estrategia de quienes en ese entonces gobernaban para hacer política solos en las calles y que este no era necesario?

Es difícil y hasta chocante leer, escuchar y ver a los que hoy ejercen el poder demandar respeto por todo aquello que ayer criticaron y hasta cuestionaron, sin dejar de reconocer que lo que hoy piden, al igual que lo hicieron los que gobernantes antes, es totalmente correcto, pero para que su llamado tenga los resultados esperados, los que gobiernan, deben entender que tienen que ganarse la autoridad frente a aquellos que respeto no tienen por las medidas que ayer ellos les invitaron a cuestionar.

Sí, yo sé que es difícil tener que cambiar de discurso, sé a ciencia cierta que el caso es peor para aquellos que no son dados a reconocer sus errores, pero hasta que los que gobiernan no reconozcan el error de sus discursos políticos del pasado, seguirán siendo cuestionados y burlados por una población a la que convencieron en campaña de que el confinamiento no era necesario y ahora la quieren tener encerrada como medida para frenar la COVID19.

El presidente Luis Abinader y sus funcionarios, esos que decían que las medidas impuestas por Danilo Medina para frenar los avances de la COVID19 lo colocaban en el lugar en donde se ubican a los dictadores, hoy están en la obligación de jugar su rol, seguir estableciendo medidas y controles, ganarse el respeto de la población y retomar un control del territorio que han perdido, aún cuando esto los coloque en la misma posición en la que ayer colocaron a quien sucedieron en el poder.

¿Las medidas de Luis? ¡Todas han sido correctas! En donde el gobierno ha fallado es en su aplicación, porque a ciencia cierta saben, que, si la población se mostró descontrolada en diciembre, desafiando la autoridad, las medidas y al propio COVID, se debe a que perdieron el miedo producto de todo lo que escucharon ayer de quienes hoy lideran y ejercen el poder político del país.

El tiempo es de recuperar la autoridad, el territorio y trabajar para detener el contagio que va en aumento cada día… ¡Reconocer es de grandes, aún estamos a tiempo!

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