Opinión

Pandemia, política y la gestión del cambio

El inesperado asalto al capitolio de Washington, templo de la democracia occidental, impactó de tal manera en el planeta que desbordó la capacidad de asombro y desvaneció toda certidumbre; los hechos precedentes y aun en curso deberán convencernos de la estrecha e imbricada interacción entre acontecimientos en apariencia locales y los mundiales.

Mientras en la capital de la gran nación del norte se trabaja para asegurar que un previsto traspaso de mando, aun deslucido, pueda producirse sin mayores riesgos el 20 de enero, una oleada de centroamericanos marchan hacia sus fronteras inspirados en la retórica liberal demócrata, esperanzados en que los nuevos inquilinos de la Casa Blanca les permitan oxigenarse del pretendido sueño americano. Tales acontecimientos sumados al peor desempeño de país alguno frente a la crisis pandémica del Covid-19, marcarán de manera determinante la futura administración de Joe Biden.

Este sábado 16 de enero aconteció otro hecho, en esta oportunidad en Alemania, asiento de la primera democracia europea, comparable con una experiencia política reciente y en desarrollo en nuestro país; los delegados al congreso del Partido Unión Demócrata Cristiana de la mandataria Angela Merkel, en el poder en los últimos 16 años, votó como su presidente a Armin Laschet, en un evento que había sido pospuesto en dos ocasiones por las restricciones que impone la pandemia, lo cual obligó en esta ocasión al uso de una plataforma telemática que permitiera sufragar a distancia a sus 1,001 delegados en la segunda vuelta de votaciones.

La referencia a estos hechos viene a propósito por aleccionadores, en un contexto en el cual el impacto de la crisis sanitaria esta cambiando la cotidianidad de las personas, el comportamiento de las organizaciones y el funcionamiento de los Estados; el desparpajo y las reacciones de los diferentes actores sociales y políticos, que no parecen guiarse más allá que por sus instintos de conservación, ponen a prueba nuestra capacidad de readecuación a los nuevos escenarios y el potencial de resiliencia disponible, lo cual nos desafía a una inteligente gestión del cambio.

La experiencia reciente por la que transita el Partido de la Liberación Dominicana, en medio de la celebración de su IX Congreso ante el imperativo de transformación y preservación, nos invita a volver a la fuente inagotable del maestro de la política dominicana; de Bosch aprendimos que la primera contradicción a resolver por todo ser vivo y por analogía de una organización política, es su necesidad de seguir existiendo y que en el ejercicio de un liderazgo responsable usted no puede desencadenar acontecimientos de los cuales no tenga alguna seguridad de un desenlace feliz y exitoso.

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