Opinión

Pandemia y endemia: conciencia social y educación

Dice el adagio popular: “Del árbol caído todos hacen leña”. Eso ha sucedido con el año 2020 que acaba de finalizar.

Sin embargo, debemos puntualizar que no todo fue negativo durante el inicio de la pandemia.

Cierto que la economía ha sufrido un severo descalabro cual gemela de la sanidad pública. Sin embargo, vale la pena recordar que ahora contamos con experiencia y perspectiva de las cuales éramos huérfanos el año pasado.

Debido al desnivel cultural y educativo de la población dominicana, así como la existencia de intereses económicos y políticos contrapuestos, no ha sido posible consensuar una efectiva acción conjunta de todo el conglomerado dominicano.

A propósito de lo último, vale la pena reiterar una propuesta nacional que planteamos públicamente a través de este diario el martes 7 de abril de 2020, en un artículo titulado: Imprudencia política en los tiempos del coronavirus.

Decíamos: “Aún estamos a tiempo para escuchar a expertos científicos quienes desde la patria de Lincoln recomiendan 6 pasos a seguir para detener la marcha de la pandemia, a saber:

1) Establecer una cabeza con gran liderazgo y apoyo del Gobierno y del pueblo para que dirija la guerra salubrista contra el virus.

2) Disponer de millones de pruebas diagnósticas para el tamizaje de la población en grande.

3) Proveer al personal de salud que asiste a las personas afectadas con los equipos de protección para evitar el contagio.

4) Segmentar a la población general en cinco grupos: a) Las personas enfermas por el coronavirus, b) los individuos que se presume afectados, c) la gente que ha estado expuesta a un caso comprobado de la enfermedad, d) ciudadanos que no sabemos si se han expuesto o si están infectados, y e) aquellos enfermos que se han recuperado y son inmunológicamente competentes.

5) Motivar y movilizar al pueblo para que se integre y coopere en la lucha por contener la expansión de la morbilidad y mortalidad a causa de esta calamidad…”. De más está decir parodiando al difunto doctor Joaquín Balaguer, el Gobierno de turno se hizo el ciego, sordo y mudo a nuestra humilde propuesta.

Pecando de necio con la población repetimos en otro artículo también publicado en este periódico el martes 22 de diciembre de 2020: “…El sacrificio del distanciamiento físico y la cancelación de los tradicionales encuentros pascuales, resultan poco costoso en comparación con los beneficios sanitarios que obtendremos al reducir la velocidad de propagación, así como el número de víctimas del coronavirus.

En lo que llegan los antídotos seguros y confiables debemos mantener con prudente disciplina el uso de la mascarilla, la constante higiene y la separación física de dos metros entre las personas”.

La expansión transcontinental de la nueva y peligrosa mutante británica del coronavirus con más de un setenta por ciento de contagiosidad que su homóloga anterior, obliga a redoblar los esfuerzos tendentes a reducir el peligro de transmisión a toda la población, mientras esperamos por la llegada y aplicación nacional de la vacuna contra la covid-19.

Si bien es verdad que las redes sociales pueden contribuir grandemente a llevar noticias veraces y útiles al conglomerado, tampoco deja de ser menos cierto que su descontrolado accionar pudiera contribuir a una mayor confusión y desorientación informativa.

El caos noticioso amenaza con hacer más dificultoso y tardío el éxito en la batalla contra la covid-19.

Recordemos que a la pandemia coronavirus posiblemente le siga una endemia.

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