Hablan los hechos

Por: Waldo Mendiluza

La educación es uno de los sectores golpeados con fuerza por la Covid-19, pandemia que pudiera incluir entre sus consecuencias el no regreso a clases de 24 millones de alumnos, la mayoría niñas.

En su alerta, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) convocó a la comunidad internacional a actuar sin demora frente al impacto de la enfermedad en la enseñanza, con daños desproporcionadamente superiores entre los más pobres y vulnerables.

La crisis sanitaria alejó en 2020 de las aulas a 1 600 millones de niños y adolescentes en 190 países, el 90 por ciento de la población global estudiantil, la mitad de ellos aún afectados por el cierre total o parcial de los centros docentes.

Sin dudas son cifras preocupantes, a las cuales se agrega el peligro real de que muchos de esos menores no retornen jamás a las escuelas y de profundizar el ciclo de la pobreza.

En un foro en línea por el Día Internacional de la Educación —que se celebra cada 24 de enero—, la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, llamó a los Gobiernos a priorizar en sus planes de recuperación de la pandemia el regreso seguro a clases, como una vía de preservar las esperanzas en el progreso de la humanidad, depositadas en las nuevas generaciones.

La propia organización reveló datos que apuntan hacia otra dirección en medio de las devastadoras consecuencias económicas de la Covid-19: la reducción en los presupuestos de los países de ingresos bajos y medios de unos 200 000 millones de dólares anuales destinados al sector.

Bastaría una reflexión: esa cantidad de dinero representa un 40 por ciento de los recursos necesarios a invertir para alcanzar en 2030 el objetivo de la Agenda de Desarrollo Sostenible consagrado a “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad”.

También el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, demandó particular atención al asunto. “La educación es un derecho fundamental y un bien público global que debemos proteger para evitar una catástrofe general”, expuso.

A tono con los tiempos que vive la humanidad y la esperanza cifrada en las vacunas para superar la amenaza del SARS-CoV-2, Azoulay pidió incluir a los maestros entre las prioridades de la inmunización. “Debemos proteger el ámbito de la educación. La continuidad del proceso de aprendizaje depende de ellos”, subrayó la alta funcionaria.

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