Hablan los hechos

Biden tras el récord de actividades ejecutivas en los primeros 100 días

Por: Roberto García Hernández

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantiene una apretada agenda desde que asumió el cargo el pasado 20 de enero, con su andanada de medidas destinadas a neutralizar los efectos tormentosos de su antecesor, Donald Trump.

Las órdenes ejecutivas aprobadas por el mandatario demócrata están relacionadas con la política exterior del país y asuntos domésticos que requieren alta prioridad, y que formaron parte de sus promesas de campaña.

Sus decisiones recientes en cuanto a política exterior e inmigración rompen con los principales planteamientos de Trump en esas esferas.

En un discurso en el Departamento de Estado la semana pasada, el Ejecutivo esbozó las proyecciones cardinales de su Administración en las relaciones de Washington con el mundo, aunque varios expertos recalcan que no mencionó sus prioridades para la región latinoamericana y caribeña.

En el plano doméstico ocupa un lugar destacado la política migratoria, esfera en la que pretende revivir algunas de las acciones del gobierno de Barack Obama (2009-2017), para favorecer de cierta forma a los indocumentados que viven en ese país.

Entretanto, Biden y los demócratas del Congreso se encuentran bajo una enorme presión respecto a la aprobación del paquete de asistencia, valorado en 1,9 billones de dólares, propuesto por el jefe de la Casa Blanca para paliar los efectos de la pandemia de la Covid-19.

El gobernante hace lo posible por convertir en realidad esa medida, en momentos en que se reportan más de 479 000 muertos a causa del SARS-CoV-2, mientras millones de estadounidenses continúan desempleados.

Ese accionar intenso de Biden en las últimas semanas estuvo marcado, además, por el comienzo del juicio político contra Trump en el Senado.

Para asegurar una condena, 17 miembros del partido rojo tendrían que unirse a los 50 demócratas de la Cámara Alta en la votación, una tarea difícil.

En tal contexto, todo parece indicar que el juicio político en el Senado es apenas uno de los problemas legales que afrontará el expresidente en los próximos meses, y quizás años.

Ahora las vicisitudes de Trump con las leyes conciernen a sus intentos de revertir los resultados de las elecciones del 3 de noviembre, en las que fue derrotado por Biden.

Los fiscales estaduales de Georgia abrieron una investigación criminal sobre una llamada que hizo el exgobernante, el 2 de enero pasado, al secretario de Estado de ese territorio, Brad Raffensperger, a quien le pidió encontrar a toda costa los votos para evitar el triunfo de Biden.

La indagación convierte a Georgia en el segundo estado, después de Nueva York, donde Trump enfrenta una pesquisa criminal.

Según The New York Times, sucede en una jurisdicción en la cual es poco probable que los jurados potenciales sean solidarios con el expresidente.

De cualquier manera, el nuevo jefe de la Casa Blanca, en opinión de algunos de sus allegados, pretende marcar récords en la actividad ejecutiva durante los primeros 100 días de su Administración.

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