Hablan los hechos

Perú vive crisis de nunca acabar

Por: Luis Beatón

Más que otra crisis, lo que vive Perú hoy parece un nuevo capítulo de una larga y compleja situación que abarca casi todas las áreas: sanitaria, económica, política, social y, esta semana, con más fuerza, la ética y moral.

Alrededor de 90 mil muertes por Covid-19 en menos de un año de pandemia, según cálculos no gubernamentales y una segunda ola de contagios que cobra más de 200 vidas cada día, agudizan el panorama sanitario, al tiempo que las expectativas de una mejora de la economía parecen disiparse con una caída de 12 por ciento en el actual calendario.

En lo político y lo social existe una colisión incesante entre el Parlamento y el Gobierno; desinterés de la ciudadanía en las elecciones generales de abril próximo y el desprestigio de los partidos tradicionales.

En lo social, cunde el descontento y la tensión por el traumático impacto del trance sanitario, y gana terreno la demanda de cambio de la Constitución de 1993 pero, sobre todo, la exigencia de atención al problema social sintetizado en la cifra estimada de tres millones de desempleados.

Es algo generalizado, solo que ahora el escándalo de la vacunación clandestina agrega un nuevo elemento a la crisis, iniciada años atrás con los descubrimientos y detenciones de exgobernantes y otros miembros de cúpulas de poder involucrados en grandes casos de corrupción política y hasta judicial, expresó a Orbe el analista Carlos Bedoya.

La olla de pandora se destapó al conocerse la inoculación clandestina del proyecto de la vacuna china Sinopharm, la que antes de su aprobación a nivel nacional gestionaron más de un centenar de altos funcionarios, así como empresarios, catedráticos, entre otros, lo que ha causado el repudio general y una investigación del Gobierno, el Ministerio Público y el Parlamento.

Este nuevo aquelarre “es tan grave que cuestiona tanto a la conducción del país, las autoridades en general, como el derecho del pueblo a la vacuna”, aseveró al señalar que la mayoría parlamentaria, que estaba políticamente arrinconada, “ha podido levantar cabeza y acentuar su beligerancia”.

Bedoya consideró difícil que ese sector político pueda emprender planes de desestabilización, debido a la proximidad de las elecciones de abril y el escenario que impone la pandemia, aunque, “ante la indignación social, puede ganar adeptos la prédica derechista de mano dura”.

Advirtió el experto que ante semejante panorama las fuerzas democráticas deben dialogar y pensar en conformar “una coalición de gobernabilidad democrática”.

“A la crisis de salud, económica, social, a la inestabilidad y la crisis política que hemos vivido en los últimos meses, se ha unido una crisis ética y moral”, admitió el presidente de la República, Francisco Sagasti, al referirse a la vacunación irregular que llevó a la renuncia de las ministras de Relaciones Exteriores, Elizabeth Astete, y Salud, Pilar Mazzetti, y el anuncio del cese de todos los funcionarios presuntamente vinculados a similar situación.

Muchos analistas anotan que la crisis comenzó al menos en 2016, cuando en una final entre Pedro Pablo Kuczynski ganó ajustadamente la presidencia a Keiko Fujimori, quien quedó sin embargo obtuvo la mayoría parlamentaria y desde allí pareció cobrar venganza por su derrota.

Sagasti llamó a buscar la capacidad de regeneración moral y ética “sin la cual ni la recuperación económica, ni la paz social, ni la salud, ni la seguridad podrán estar a disposición nuestra”.

También pidió reflexionar sobre el comportamiento ético de autoridades de todos los niveles, acusados de corrupción, involucrados en actos indebidos, utilizando el poder para beneficio personal, en los últimos años.

Ante esta situación imperante, Sagasti se preguntó “¿qué hemos hecho mal como país, como personas, para poner al Perú, con todas sus posibilidades y riquezas, en una situación tan precaria, tan difícil?” La respuesta está en el sistema político reinante.

Noticias Relacionadas