Hablan los hechos

El nuevo coronavirus no cede y sigue causando estragos en República Dominicana, es afirmación de una publicación periodística en la que, tratando de ser condescendiente con las autoridades de Salud, destaca en primer plano la reducción de la tasa de positividad de los infectados.

Con la entrada al sistema de 20 nuevos decesos por COVID-19, el país alcanza 2,666 fallecimientos, los casos registrados totalizan 214,060 y los activos 54,040, según el boletín epidemiológico 318, dado a conocer el domingo (31 enero 2021).

La mayor cantidad de notificaciones de muertes se ha realizado en los últimos doce días de este mes con 205 decesos, cifras diarias que van desde 11 a 24 casos.

Según consta en el boletín epidemiológico, de 212,553 contagios registrados, el Distrito Nacional, Santo Domingo, Santiago, Duarte, La Altagracia, La Vega, Puerto Plata, La Romana y San Cristóbal siguen siendo las demarcaciones donde mayor cantidad de infecciones hay asentadas.

De ese monto 157,533 son personas que han superado el COVID-19, mientras que 53,861 son casos activos de la enfermedad.

Con las estadísticas queda demostrado que el Gobierno tiene que tomar medidas claras y contundentes para detener el avance del virus.

Ese es un macabro indicador del fracaso en la gestión actual en el manejo de la pandemia, en la que es notoria la improvisación en las medidas adoptadas.

No se concibe que desde el litoral gubernamental se diga que hubo un retraso en los reportes de los fallecimientos, por eso la alarmante cifra de 24 decesos en un solo día. La base para conseguir el respaldo ciudadano está en la transparencia en el manejo de los datos.

A seis meses de gestión no se ha entendido que lo prioritario es contener el avance del virus.

Plan Nacional de Vacunación

No se comprende que hasta este momento no se tenga claro cómo se aplicará el Plan Nacional de Vacunación, que tanto se ha cacareado.

La ciudadanía amerita una explicación de los mecanismos y roles de los distintos actores sociales con relación a la vacuna.

Son muchas las preguntas sobre las vacunas, su efectividad, costos, si estarán o no disponibles al gran público; en fin, una serie de interrogantes que deben responderse para evitar males mayores, y, además, para garantizar la colaboración ciudadana.

La desconfianza explica la indiferencia ciudadana

La mayoría de la población parece no entender la magnitud de la tragedia sanitaria, económica y social que representa la pandemia de la Covid-19 para República Dominicana, como editorializó el domingo pasado «El Nacional».

Que parte de la población sea indiferente a las recomendaciones para usar mascarillas, evitar aglomeraciones y lavarse las manos con agua y jabón en gran medida se debe a la desconfianza en las autoridades, que asumieron el control del Gobierno poniendo en duda la efectividad de las disposiciones de las pasadas autoridades, llegando a calificar de fábula la pandemia del Covid-19.

La incredulidad se ha acentuado en la forma de dar a conocer las estadísticas. No se ha sido honesto en las cifras de los fallecimientos, relajando así con ese silencio.

Las dificultades presentadas por pacientes de Covid-19 para obtener camas en centros médicos se contraponen con las estadísticas de disponibilidad consignadas en los boletines de Salud Pública, lo mismo que las facilidades para las pruebas PCR.

En trabajos anteriores hemos afirmado que en el gobierno se entiende que todo se resuelve con un golpe de efecto mediático, con anuncios o promesas incumplidas, quizás guiándose de teorías en ese sentido del marketing.

Tiene que entenderse que recuperando la confianza ciudadana, diciendo siempre la verdad, es la fórmula correcta para superar la incertidumbre que se vive en el país con la pandemia Covid-19, una situación común en todo el mundo.

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