Hablan los hechos

Por: Pedro Garcia Hernandez

Siria recuerda como en la primera quincena de marzo de 2011, grupos extremistas amparados desde los centros de poder occidentales y la región, lanzaron ataques en nueve de los 15 distritos de esta capital.

A la fecha pueden rememorarse los más de 600 atentados y asesinatos de figuras políticas, sociales y militares, asaltos a estaciones de policía y ocupación por la fuerza de instalaciones administrativas y escuelas.

En las acciones diarias, donde no intervienen civiles y sí elementos armados, francotiradores y provocadores, la inseguridad y el terror se adueñaron de los barrios de Qadam, Qanawat, Midan, Kafarsuseh, Barzeh, Qabum, Jobar y Yarmuk.

Casi simultáneamente, la vasta zona de Goutta Oriental que rodea el norte y este de Damasco, era escenario de la sistemática destrucción de más de 15 instalaciones de salud, incluidos 17 hospitales, decenas de comercios, centros docentes, administrativos y terminales de transporte.

El presidente estadounidense de la época, Barak Obama publicó que daba horas para el final del gobierno del presidente Bashar Al Assad, no sin citar que desde allí se aplicaba un bloqueo comercial y financiero desde 2004.

Al menos cuatro organizaciones extremistas, el llamado Ejército Libre Sirio, Jaysh Al Islam, Ahrar Al Sham y Tahrir Al Sham, financiados y abastecidos desde Arabia Saudita, entre otros y según testimonios recopilados por Prensa Latina, asumían la responsabilidad de los ataques.

Desde el sur, a través de las provincias de Quneitra, Deraá y las zonas de Daraya y Yarmuk, con el respaldo de Israel, grupos bien entrenados del entonces Frente Al Nusra y el Estado Islámico, Daesh en árabe, avanzaban hacia Damasco.

Todo lo que sucedió hace una decena de años, a partir de una campaña mediática desde los medios de comunicación occidentales y algunos del Oriente Medio sin antecedentes, dio por hecho que el agredido no tenía derecho a defenderse, ni siquiera a mostrar firmeza.

La manipulación informativa sataniza la reacción del Ejército sirio, inventó y falsificó ataques químicos en Gouta Oriental o la destrucción de la principal mezquita del barrio de Qadam, nunca destruida a pesar de los falsos videos difundidos y comprobados en el terreno por los reporteros de Prensa Latina.

Siete años después, precisamente en marzo de 2018, cada uno de los barrios mencionados fue recuperado por las Fuerzas Armadas sirias, cuyas pérdidas en efectivos en todo el país, supera los cien mil hombres, según datos oficiales.

Ninguna transnacional de la comunicación, entre ellas la British Broadcasting Corporation (BBC), la cadena qatarí Al Jazeera o diarios españoles como El País concedieron al menos, el beneficio de la duda a las fuentes oficiales sirias.

Aún frente a un intensificado bloqueo y acciones militares desde Israel y Estados Unidos, resulta difícil negar la realidad actual, cuando Siria, a pesar de todo, da muestra de firmeza en medio de un cada vez más desvanecido mundo árabe, cuestionado en el derecho a la independencia sin injerencias extranjeras nunca solicitadas.

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