Hablan los hechos

Desde la Presidencia de la República se usaron las expresiones «descortesía» e «imprudencia» para referirse a la oportuna reacción de los bloques parlamentarios del Partido de la Liberación Dominicana, que por intermedio de sus voceros en las bancadas del Senado y la Cámara de Diputados, convocaron a la representación de los medios de comunicación y fijaron de manera unificada su posición ante el discurso del Presidente de la República en el Congreso de la nación.

Contrario al comportamiento de los congresistas del PRM en las reuniones conjuntas de senadores y diputados en la fecha de aniversario de la Independencia Nacional cuando gobernaba el PLD, los del Partido morado acudieron puntualmente y prefirieron opinar de manera unificada en lugar de hacerlo por separado.

Iván Lorenzo leyó a nombre de sus colegas congresistas un documento sopesado, que analizó punto por punto los temas del discurso del Jefe del Estado, cuyo contenido se conoce antes de que se pronuncie porque se distribuye a los medios para que puedan hacer sus historias periodísticas.

“Lo que sí sabe hacer este gobierno, y muy bien, es anotarse los logros del anterior Gobierno”, se dijo en el documento de los congresistas peledeístas, comentando que en poco más de seis meses de gestión ya han incumplido varias promesas.

Lo que desde la Presidencia se interpreta como un acto de descortesía es la reacción responsable del PLD, vía sus congresistas, porque es el escenario usado por el Jefe de la nación, cumpliendo un mandato constitucional.

Una alocución con tantas imprecisiones recibe una crítica objetiva en la que se demuestran con hechos las promesas incumplidas y un prometido cambio que si se ha producido ha sido en reversa, es decir hacia atrás.

Es una manifestación de intolerancia, otro de los tantos males de la presente gestión de gobierno, caracterizado también por la improvisación, la inexperiencia, promesas incumplidas, demagogia, mezquindad y una evidente ausencia de planificación.

Una gran verdad dijeron los congresistas del PLD y es que la gestión de gobierno del PRM se ha dado a la tarea de apropiarse de iniciativas políticas y conquistas sociales y económicas que les fueron legadas por los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Desde el Gobierno se han dado sobradas muestras de incapacidad e ineficiencia, siendo la improvisación su principal característica.

Una clara muestra de ello la constituye la poca capacidad y el manejo errante que ha demostrado el Gobierno frente a la crisis económica y sanitaria generada por la pandemia del COVID-19.

En la radiografía de los congresistas del PLD se presentaron las promesas incumplidas: bajar el precio de los alimentos en cien días, cuando por el contrario suben a diario; bajar los precios de los combustibles, los que no han dejado de subir una semana; proteger la salud de la gente, pero en los últimos meses los casos de contagios por el Covi-19 se multiplicaron y la gestión de la pandemia ha sido un desorden.

También les recuerdan que prometieron no tomar dinero prestado y son el gobierno que más ha endeudado al país en menos tiempo; dijeron que fomentarían el empleo, pero han reducido las inversiones en empleo y los programas FASE para ayudar a los trabajadores; prometieron gobernar para todos, pero han reducido drásticamente las ayudas sociales a los que menos tienen.

“Prometieron transparencia y ya estamos viendo cómo se acumulan las irregularidades y en temas tan delicados como son la salud, como vimos con la compra de jeringuillas, o la educación, con la compra de computadoras con sobreprecio”, refirieron los congresistas del PLD.

El análisis de la gestión de apenas seis meses hecho por los congresistas del PLD, que hablaron en su escenario natural, el Palacio del Congreso, permite concluir que el actual gobierno es elitista, que vive de espaldas a la realidad del país, que gobierna para los ricos y que se ha olvidado de las promesas que les hizo a los dominicanos.

En el discurso con que acompañó la entrega de las memorias del año anterior, si es que se entregaron, se emitieron conceptos muy alejados de la verdad, tratando de cambiar la realidad como el caso de afirmar, sin darse en el pecho, que el sector agropecuario estaba endeudado, fruto de un modelo económico que favorecía el consumo de bienes importados en detrimento de la producción nacional.

Cuando llegaron al gobierno las actuales autoridades el 85% de los productos agropecuarios que consumía se producían en el país, esto fue ponderado por entidades internacionales entre ellas la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Un gobierno que se ha convertido en el que más dinero prestado ha tomado a la banca extranjera en el menor tiempo es lógico que tenga grandes reservas en el Banco Central, las cuales lamentablemente en ningún caso son el resultado de inversiones externas o exportaciones.

Las únicas luces que ha tenido esta gestión provienen de iniciativas heredadas de la pasada administración, pero claro, eso no se reconoce porque de hacerlo estaría en contra de los consejeros, que solo piensan en la imagen del Gobierno, actuando entonces con mezquindad, tal y como expresó el presidente del PLD, Temístocles Montás, en otra reacción temprana al discurso.

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