Opinión

Las malas prácticas en las actividades de cualquier conglomerado, resulta en un perjuicio para todos, y a pesar de que el que la práctica se beneficia, necesariamente no será para siempre, y sus efectos negativos terminaran también dañandolo. Como bien saben todos en el medio que me desenvuelvo desde que hago vida laboral, sabrán que hemos pasado por todos los estamentos o niveles que componen el mercado asegurador, y donde hemos experimentados muchas situaciones, para conocer sus debilidades y fortalezas, sus vicios y virtudes.
Lo peor de todo, es que el mercado asegurador nunca y en ningún gobierno ha tenido la suerte de contar con una buena supervisión, y si bien es cierto que tenemos un mercado sano y fuerte, ha sido por la autorregulación que él mismo se somete para mantener la credibilidad y confianza de los consumidores, que en definitiva no son todos los que debieran tener, por la falta de conciencia que experimenta la sociedad y su falta de previsión y visión del futuro, pero también por la poca cooperación que hemos tenido en el mercado para impulsarlo.

Nos ha faltado coraje, para exigirle a los gobiernos mejor gobernanza y regulación, y entiendo que algunos se benefician de esto, ya que pueden cometer acciones que atentan contra las buenas prácticas sin ser sancionados, sin darse cuenta que la falta de conciencia y credibilidad de algunos sectores de la sociedad viene de que hemos tenido situaciones donde se ven afectados diferentes sectores, y sobre todo los clientes sin que hayamos conocido ni cumplimiento de las obligaciones, ni sanciones, como es el caso de la liquidación de los fondos en custodio por la Superintendencia de Seguros de las aseguradoras liquidadas en el pasado.

Tenemos que revisar si las 33 aseguradoras del mercado están haciendo sus reservas como manda la ley, si están cumpliendo con sus clientes, si están pagando a tiempo y suficientes sus indemnizaciones y si están pagando sus impuestos, manteniendo su solvencia y liquidez en los parámetros que exige la buena salud financiera. Tenemos que ver si la gran cantidad de intermediarios tienen las condiciones, capacidad para ofrecer asesoría a sus clientes, si cuentan con sus permisos al día, y están presente cuando sus clientes lo necesitan para resolver cualquier inconveniente.

Tenemos empresas que ofrecen a seudos intermediarios comisiones extravagantes a expensa de cumplir con sus clientes, ofreciendo indemnizaciones risibles o no apareciendo cuando estos tienen situaciones, afectando la credibilidad de todo el sistema, y los gremios no son capaces de intervenir ni exigir de las autoridades se regule esta práctica negativa. Lo mismo está sucediendo con la ley del Lavado de activo y terrorismo 155_17, donde unos son obligados a cumplirla y otros se hacen de la vista gorda.

Por otra parte, tenemos que la ley de compras y contrataciones 340. 06, exige la licitación de bienes y servicios del Estado, pero aun ella no toca a los servicios de seguros donde existen contratos millonarios que se otorgan algunas aseguradoras grado a grado, cuando lo más conveniente y saludable es que sean licitados, acción que convendría muy bien a todo el mercado, y reduciría el otorgamiento de comisiones por debajo de la mesa algunos funcionarios.

Los gremios, las aseguradoras, corredores, ajustadores etc. debieran abogar por el cumplimiento de las leyes y las buenas prácticas en el mundo del seguro, para que éste recupere la seguridad y confianza del público, lo que vendrá en beneficios de todos los jugadores.

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