Hablan los hechos

Tensión en Minneapolis

Por: Roberto García Hernández

Las tensiones se dispararon en los últimos días en Minneapolis, estado de Minnesota, ante la posible explosión de fuertes protestas si es exonerado de culpa Derek Chauvin, el ex policía blanco acusado de matar al afronorteamericano George Floyd, en mayo de 2020.

Las autoridades y empresarios de la urbe temen que la indignación por el eventual veredicto y los acontecimientos en torno al juicio que comienza el 8 de marzo puedan extenderse a todos los vecindarios e incluso a otras ciudades.

Está viva en la memoria de los estadounidenses y de la opinión pública internacional el video de la muerte de Floyd, que se volvió viral y dio nuevas fuerzas al movimiento Black Lives Matter (las vidas negras importan).

En la grabación se observaba a Chauvin presionando con una de sus rodillas el cuello de la víctima, mientras esta reiteraba la frase “No puedo respirar”.

El hecho dio inicio a un verano de disturbios civiles en todo el país, que finalmente condujeron a enfrentamientos entre los agentes federales del entonces presidente Donald Trump y los manifestantes por la justicia racial.

Los otros tres oficiales involucrados en el trágico suceso, Alexander Kueng, Thomas K. Lane y Tou Thao, han sido acusados de complicidad en el homicidio y serán juzgados por separado del implicado principal, a partir del 23 de agosto.

Entretanto, medios locales señalan que las autoridades de Minneapolis refuerzan la seguridad, y el gobernador de Minnesota,el demócrata Tim Walz, activó unidades de la Guardia Nacional.

Los familiares de Floyd expresaron en un comunicado a través de sus representantes legales que esperan que el juicio sea un “hito crítico en el camino hacia la justicia y un paso hacia el cierre de este oscuro capítulo de sus vidas“.

Estos procesos traen a colación las profundas desigualdades que padece la población negra en Estados Unidos y lo vulnerable que son sus integrantes cuando afrontan cualquier causa judicial, incluso, algunos analistas advierten que la sociedad norteamericana arrastra aún el lastre de la esclavitud.

Estudios recientes reflejan algunos aspectos de estas disparidades, como el realizado por el Centro de Investigación Pew, según el cual, como promedio, los negros tienen el doble de probabilidades de ser pobres o de estar desempleados en comparación con los blancos.

Además, las familias afro estadounidenses ganan poco más que la mitad de lo que ingresan las blancas, según datos de la Reserva Federal.

Con esta situación como telón de fondo se aproximan días difíciles, no solo para los familiares de Floyd, sino para toda la comunidad afronorteamericana.

Ellos están conscientes de que, lamentablemente, estos actos violentos cada vez son más frecuentes, no importa quién sea el presidente de Estados Unidos, pues es cuestión de un sistema que tiene en su base enraizadas injusticias y desigualdades y cuyo fin no se avizora, al menos por ahora.

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