Opinión

¡Cuántos desórdenes!

CRÓNICA DEL PRESENTE

En los inicios de la adolescencia, 12 o 13 años de edad, nuestro padre había sido retirado como capitán del Ejército Nacional, de las filas de esa Institución en la que había desempeñado como jefe de Instrucción y durante algunos años, como sub-director del Centro de Enseñanza que estaba ubicado en el corazón de Gazcue, en la colina de ¨La Generala¨, donde se encuentra ubicado el Palacio Nacional, terminado de construir en 1946, por el régimen de la dictadura de Rafael Trujillo Molina.

Habíamos aprendido en esa edad que hemos recordado, el respeto y la conducta a la autoridad del Estado dirigida por los gobiernos de las naciones republicanas. Más de 60 años en la vida política del país, hemos aprendido que una sociedad, no importa quiénes la componen, deben obedecer y respetar las leyes y decisiones que garantizan la seguridad colectiva e imponen castigos, a los actos de delincuencia.

No es intención del autor de esta columna, señalar responsabilidades del gobierno del Partido Revolucionario Moderno, encabezado por el ciudadano presidente de la República, Luis Abinader Corona, pero estamos en el deber porque tenemos ese derecho y esa responsabilidad, de advertir al Presidente de la República como Jefe del Poder Ejecutivo, y a los integrantes de los Poderes Legislativo y Judicial, que el desorden, la delincuencia, y la violación a las leyes y buenas costumbres, se están apoderando de nuestro país. !Cuánto desorden! Asesinatos, ejecutados por miembro de la Policía Nacional en Villa Altagracia, de una pareja de evangélicos; treinta o más muertos por ingerir alcohol adulterado que no tienen ningún control, como bebida, en todo el territorio nacional; desorden vehicular, la mayoría protagonizado por motoristas en todos los pueblos, calles y carreteras del territorio nacional; asaltos a ¨mano armada¨, realizados por delincuentes en los pueblos, la Ciudad Capital y Santiago de los Caballeros y por último, un espectáculo tan deprimente como el que vamos a narrar:

Un pleito armado por familiares de una víctima y de un convicto de un crimen, en el edificio que ocupa el Tribunal Penal, en la ciudad de Mao, Provincia Valverde, transmitido por las mayorías de las televisoras nacionales, escenificado ¨a sillazos y butacazos limpios¨ en el cual se percibe la incapacidad de las autoridades de ese recinto, civiles y militares, para impedir el desarrollo de ese episodio bochornoso.

No sabemos si las autoridades del gobierno, civiles, militares y policiales, se han dado cuenta de que el pueblo dominicano se dirige por un camino que lo lleva directamente al precipicio que ¨dará al traste¨, para siempre, con el Estado Republicano, fundado por Juan Pablo Duarte y Los Trinitarios; ratificado por la Restauración de la República, iniciada en agosto de 1863, y ratificada de nuevo a partir del 28 de abril de 1965.

Pedimos con todo el respeto que se merece su investidura, al Presidente de la República Luis Abinader, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, que imponga su autoridad, que tendrá el pleno apoyo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, para que advierta a sus subalternos, civiles y militares, que lo que se persigue es, con ese estado de desorden y de crímenes, asaltos, robos y tráfico de bebidas alcohólicas, que la dignidad, disciplina, honradez y la buena conducta, desaparezcan para caer en el mismo terreno que se encuentra el conglomerado humano llamado ¨República de Haití¨ y renunciemos a seguir siendo un pueblo ¨Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe¨.

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