Opinión

¡La epopeya incompleta! (II)

La muerte de Rafael Leonidas Trujillo abrió un proceso político, aparentemente democrático, en la vida del pueblo dominicano que todavía hoy en el 2021, 56 años después, no ha concluido.

Bajo la rectoría e influencia del gobierno de Estados Unidos, que apoyó y auspició el ajusticiamiento de Trujillo, los dominicanos incursionamos en un tránsito que debía culminar con un proceso electoral a finales de 1962.

El 20 de diciembre de 1962, Juan Bosch Gaviño, intelectual, literato, escritor narrativo y periodista, con una excepcional experiencia política que había desarrollado en Cuba, Venezuela, Costa Rica, México y Chile, ganó las elecciones con el 60 por ciento de los votos depositados en las urnas, frente al candidato de la Unión Cívica Nacional (UCN) avalado y apoyado por el Gobierno de Estados Unidos, el doctor Viriato Fiallo.

El frente que se había integrado, encabezado por la oligarquía criolla, la Iglesia Católica, y los funcionarios estadounidenses y agentes de sus servicios de inteligencia, fue derrotado de manera aplastante por la candidatura del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), representada por Bosch, que había impuesto su autoridad, no solamente en cuanto a simpatías, sino a seriedad por los planteamientos programáticos de un gobierno nacional que debía encauzar al pueblo hacia un estadio democrático superior.

Bosch aclamado, aplaudido y admirado por el pueblo dominicano, excepcionalmente brillante, propuso la vigencia de una constitución patriótica, democrática y liberal que, en la realidad de los hechos, era un plan de gobierno para el desarrollo económico, social y político de la República, fundamentado en la enorme riqueza de una fortuna aproximadamente de entre 300 y 350 millones de dólares, que Trujillo había acumulado a expensas del trabajo, sacrificio y sometimiento de los dominicanos, que constituía en realidad la base del desarrollo capitalista auspiciado por el gobierno dictatorial, necesitado, todavía, del desarrollo de una política social de trabajo, salud y educación, como sociedad de escaso desarrollo y perteneciente a lo que en aquel entonces se llamaban países o pueblos del tercer mundo.

El profesor Bosch, político de extraordinaria experiencia acumulada a lo largo de 25 años de exilio, a la que sumaba su alto nivel intelectual, considerado para entonces una de las más grandes figuras del género de narrativa de la América hispana, pregonó desde la presidencia la necesidad de que esa gigantesca fortuna que Trujillo había acumulado y que había quedado casi en su totalidad en manos del Estado, su único y legítimo propietario, debía ser empleada en reorientar, estimular y fomentar la educación, la salud y el desarrollo agrícola de la nación.

Pero esas no eran las intenciones de los intereses que dirigían la política de Estados Unidos en Centroamérica y la región del Caribe.
En abril de 1963 fue promulgada la Constitución de la República. Elaborada bajo la dirección de Bosch, había sido discutida en el seno del Congreso Nacional en funciones de Asamblea Constituyente, en la cual el PRD, partido de gobierno, tenía mayoría absoluta.

El acto de proclamación de la Constitución fue saboteado por la representación de la UCN en la Cámara de Diputados y el Senado, quienes actuaron con el apoyo, público y militante, de la alta jerarquía de la iglesia católica y, desde luego con el patrocinio y el estímulo de los diplomáticos de Estados Unidos acreditados en el país ̈. (Sigue)

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