Hablan los hechos

LOS PRODUCTORES DE CEBOLLAS Y DE ZANAHORIAS, LAS PRIMERAS VÍCTIMAS DEL ‘CAMBIO’

El problema de los cebolleros, que es el mismo de los productores de zanahorias y de papas, por ejemplo, es manifestación de la eterna contradicción entre el campo y la ciudad, desde el mismo momento del surgimiento de esta última. Los productores quieren vender lo más caro posible, y los consumidores quieren comprar lo más barato posible. El mercado debería resolver la situación de manera satisfactoria para ambos. Sin embargo, en una economía tan imperfecta como la nuestra no acontece así. Se hace necesaria la intervención del Estado.

La situación la agrava el que en la economía capitalista no hay planificación de la producción, de modo que cada quien produce lo que quiera y en la cantidad que le venga en gana. Así las cosas, tenemos la práctica consuetudinaria de que cuando los productores de un renglón ven que a los de otros les ha ido bien en un año se cambian de productos, con lo que se genera una sobreproducción que tira los precios por el suelo.

El Estado dominicano ha intervenido de diferentes maneras para evitarles perjuicio a los productores y a los consumidores. Unas veces facilita a los productores cilos y almacenes refrigerados donde se conservan los productos hasta que la demanda mejore; también para guardar los productos que hayan sido puestos en garantías de un proceso de pignoración, que no es más que de un préstamo. Claro, este almacenamiento no funciona con productos que se dañen en poco tiempo, como me parece es el caso de la cebolla.

En nuestro país se ha procurado beneficiar a los productores con diferentes acciones, de las que además de las mencionadas se destacan dos. Primero, adquiriendo grandes cantidades de la producción para venderla a través del Instituto Nacional de Estabilización de Precios (Inespre); la segunda, limitando la importación para la época en que se estima entrará al mercado la producción nacional.

Con esas y otras medidas los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana tuvieron éxito en la búsqueda de salidas de la producción de nuestros productores sin afectar a los consumidores. Durante los gobiernos del PLD fueron contados los períodos de sobreproducción, vale decir, de sobreoferta. A la situación de los agricultores siempre se les buscó solución de manera oportuna.

Ahora, en el gobierno del cambio, ciertamente las cosas han cambiado, pero para mal, por lo menos para los productores de cebollas y de zanahorias, que han tenido que botar sus productos o regalarlos a sus vecinos.

Y lo peor es que en este momento no se reporta sobreproducción sino “sobreimportacion”.

Alguien debería tirar de la punta de esta madeja para ver a qué relacionado del gobierno nos lleva, porque alguien debe estar haciendo buen negocio con la importación de cebollas en perjuicio del productor nacional.

Los productores agropecuarios han sido las primeras víctimas del cambio; luego nos llegará el turno a los consumidores. El ciclo siempre se ha completado.

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