Opinión

Sobre la decisión de transformar los organismos en función de los recintos electorales (2 de 2)

Lo importante en este asunto es que se está trabajando en la aplicación de ese acuerdo del IX Congreso; pero el compromiso no debe festinarse, no puede verse de manera mecánica, sin las implicaciones que nos impone nuestra condicion de partido de masas.

Esta situación me recuerda lo dicho por don Juan en un discurso pronunciado el 4 de mayo de 1970 a través de Tribuna Democrática en el que le salió al frente a demanda del MPD para que la dirección del PRD tomara una actitud más activa que la simple abstención en las elecciones generales de ese mes.

Bosch habló de las limitaciones que se tienen en un partido de masas en el momento de aplicar algunas medidas. Sabía, así lo dijo en ese discurso, que muchos perredeístas irían a votar pese a la decisión del PRD de abstenerse de participar en las elecciones de ese año, que unos lo harían por miedo y otros por ignorancia, “otros porque todavía no tienen suficiente educación política y otros por necesidad”.

Pero veamos lo que dice don Juan sobre las limitaciones que se tienen para aplicar algunas decisiones en un partido de masas:

“(…) En el PRD los acuerdos tienen un límite; es aquel que está ordenado por la composición del partido como organización de masas.

“Ninguno de nosotros, los líderes del PRD, puede aconsejar a sus militantes que haga esto o aquello; tiene que exponerle al pueblo únicamente lo que ha acordado su Comité Ejecutivo Nacional y éste toma acuerdos después de estudiar y analizar la situación y con la vista puesta en cuáles son las cosas que el partido puede hacer y las que no puede hacer; cuáles están dentro de las posibilidades de su fuerza y cuáles no están dentro de esas posibilidades. Si pretendiera movilizar a las masas perredeístas para que evitaran las elecciones –que es la única manera, según entendemos nosotros, de evitar la reelección–, una gran parte de esas masas, quizás la más grande, no oiría lo que le dijéramos, y de esa parte saldría una gran cantidad de hombres y mujeres que se opondrían a las órdenes que les diéramos porque ellos no están en condiciones de impedir las elecciones. El PRD no puede ser dirigido desde afuera de él, con las ideas y los métodos de personas y de partidos que ven los problemas con otros ojos y con otras posibilidades. El PRD ha sido hasta ahora una fuerza de primera importancia en el avance político del pueblo y ha interpretado correctamente en cada momento histórico no sólo el deseo de sus masas sino también y sobre todo lo que este país ha necesitado en ese momento, y al mismo tiempo ha tenido las formas de saber qué podría hacerse y qué no podría hacerse en cada uno de esos momentos…”

Esa realidad del PRD de ese tiempo es la que a nuestro juicio se vive ahora en el Partido de la Liberación Dominicana. Muchos peledeístas se resistirán a que lo cambien de Comité de Base porque sus relaciones primarias y su confianza están en el orgamismo donde hacen vida orgánica, por alguna o por varias de las razones que expusimos en el trabajo anterior.

Compañeros y compañeras, al grueso de los peledeístas no los mueve en este momento ideología, pues el problema ahora no es político, sino de otro tipo: es económico y social. Y ya se sabe de viejo que la realidad no puede encasillarse en ningún concepto. En este caso, si queremos llegar, lo recomendable es vestirnos despacio porque vamos de prisa.

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