Opinión

Las organizaciones revolucionarias, Partido Socialista Popular (PSP), Movimiento Popular Dominicano (MPD) y el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (14J), desde diferentes actitudes, hacían penosamente el juego de los enemigos del pueblo. Basta con ojear los periódicos de aquel momento para comprender hasta donde se atrevieron los conspiradores en loca carrera frente a un gobierno civil, democrático, liberal, reformador y patriótico que aunque no podía llenar todas las necesidades del pueblo tenía, sin embargo, la representatividad de la inmensa mayoría de la nación que le había beneficiado con su voto en un sesenta por ciento (60%). El conflicto haitiano vino mas tarde a agravar la situación del gobierno de Bosch.

A espalda del presidente, las más altas autoridades militares de la nación, siguiendo instrucciones de oficiales estadounidenses, apoyaron los intentos de los enemigos del dictador François Duvalier de invadir el vecino país. Fue una falta grave del gobierno del presidente Kennedy; auspiciar una acción de esa naturaleza sin el conocimiento y el consentimiento del presidente de la República Dominicana.

A partir de ese momento, por la denuncia internacional que Bosch presento al pedir la reunión de la Organización de los Estados Americanos a fin de que designara una comisión que investigara los hechos, quedó sellada la suerte de su gobierno. Cuando Bosch viajó a México invitado por el presidente de ese país para asistir, en septiembre, a las fiestas de la independencia, la suerte estaba echada. Junto a Bosch viajaron jefes militares de la misma alta jerarquía comprometidos con los golpistas. En las primeras horas de la madrugada del 25 de septiembre de 1963, el agregado militar de Estados Unidos autorizó a un pequeño grupo de militares a deponer el gobierno del profesor Bosch haciendo a éste prisionero en el Palacio Nacional, lugar a que había acudido conocedor de la trama que se estaba ejecutando. Admirable demostración de valor cívico que le dio estatura a su figura política. Fecha de infausto recuerdo en nuestra historia por las consecuencias inmediatas que tuvo para el destino de nuestro pueblo.

El profesor Bosch fue detenido en el Palacio Nacional y, más temerosos que respetuosos, confundidos, los militares que habían ejecutado la acción bajo las órdenes del agregado militar de Estados Unidos, en realidad ignoraban, por sus limitados conocimientos políticos, de qué manera debían comportarse frente a este hombre digno e ilustre que había alcanzado el triunfo electoral el 20 de diciembre de 1962 con el apoyo del 60 por ciento de la población que tenía derecho al voto. Don Juan, como se le llamaba, con el valor que siempre caracterizó su vida, le hizo llegar al pueblo el día 26 de septiembre el mensaje siguiente:

¨ Al pueblo dominicano: ni vivos ni muertos, ni en el poder, ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura. Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas pero también con justicia social¨.

En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni hemos ordenado una fortuna, ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar en manos de ladrones¨. Hemos permitido toda clase de libertades y hemos tolerados toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante, pero no hemos tolerados crímenes, ni torturas, ni huelgas ilegales, ni robos, porque la democracia respeta al ser humano y exige que se respete el orden

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