Municipalidad

Por: María Hernández

A pesar de que, en 2017, el Mirador del Malecón fue remozado y que ha sido construido básicamente en sus barandas con hierro y en el piso con varillas, cemento y madera, en la actualidad, la obra que llena de belleza y esplendor al área donde se encuentra ubicada, el Parque Mirador Sur, en el Distrito Nacional, presenta signos de corrosión en áreas neurálgicas de la misma.

Esta estructura, cuya base descansa sobre rocas y la otra parte queda prácticamente sobre el mar, es muy usada por lugareños y turistas que por motivación de los dominicanos residentes en el exterior desde que llegan a la República Dominicana lo primero que piden es que los lleven al Mirador del Mar, en el Malecón.

También deberían construirse otros miradores de este tipo, con mucha seguridad y mallas alrededor, de manera que los niños también puedan inclinarse a mirar el mar con la emoción que proporciona el lugar y el acercamiento a las costas, pero con seguridad.

Dentro de los lugares en donde se pueden erigir nuevos miradores están Guibia, en el Malecón de la capital, que sería responsabilidad de la alcaldía del Distrito Nacional y el Ministerio de Obras Públicas y la avenida España, en el municipio Santo Domingo Este que corresponde al ayuntamiento de esa demarcación geográfica. Se recuerda que esta semana las dos primeras instituciones firmaron un acuerdo mutuo para realizar trabajos de limpieza y embellecimiento de muchas zonas de la capital.

A estos espacios, que se iniciaron en la gestión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), bajo la gerencia en Obras Públicas del ex ministro, Gonzalo Castillo, hay que darle mantenimiento y supervisión constante debido a la zona de riesgo en que se encuentran por la vulnerabilidad que provoca la sal de las aguas del mar en las bases de la edificación.

Con solo pintar la estructura no se resuelve el problema, los ingenieros deben pensar en cambiar las barandas actuales por materiales más resistentes a los fenómenos naturales que pudieran afectar la obra que es de tan grande ingenio.

No se debe esperar a que ocurra una tragedia para corregir completamente el mirador sino que se debe, en lo inmediato, cambiar las partes de hierro que están dañadas por otro material más duradero frente al salitre, aunque su costo sea superior.

El tema es tan delicado por los percances que pudieran ocurrir si una de estas edificaciones cede y se derrumba, con personas en su base, que la Defensoría del Pueblo ha llamado la atención a las autoridades de turno, en numerosas oportunidades, para que mantengan en perfectas condiciones estos miradores que tanto llaman la atención de grandes y niños.

«Este órgano constitucional encargado de contribuir a salvaguardar y proteger los Derechos Fundamentales de la persona, los intereses colectivos y difusos y los medioambientales, agradece al MOPC las atenciones prestadas ante este caso, una hermosa obra que además sirve de recreación a la familia dominicana, indicó la defensora del pueblo, doctora Zoila Martinez Guante, en momentos en que se había reestructurado la obra hace ya varios años.

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