Hablan los hechos

Líbano en un limbo político

Por: Armando Reyes Calderín

Sin un gobierno efectivo ni tampoco quien intente formarlo, Líbano entra en un limbo político que pudiera derivar en explosión social, anticipan los observadores.

Aunque el país vivió experiencias similares con la ausencia de presidente de mayo de 2014 a octubre de 2016 o varios meses sin un ejecutivo en funciones, la situación actual difiere por la influencia de la peor crisis económica en décadas.

En las ocasiones anteriores, la nación con costas al mar Mediterráneo oriental mantuvo un flujo de divisas proporcionadas por remesas o inversiones que hoy día no existen.

La diáspora libanesa enviaba con regularidad montos considerables de dinero, mientras que los países de la península Arábiga y otros de la región calificaban a este país de Suiza del Medio Oriente.

Los bancos libaneses acumulaban suficientes recursos para solventar las disparidades de una economía sustentada en la importación de bienes como resultado de políticas neoliberales.

Empero, ese dinero no llega hoy y por el contrario hay una evidente escasez que desde finales de 2019 obligó al Banco Central (Banque du Liban) a restringir operaciones con esas monedas.

De tal manera que los ahorristas privados no pueden tocar sus depósitos y solo en días recientes el gobernador de la institución prestamista, Riad Salameh, anunció la posibilidad de extraer dólares, pero con límites.

La renuncia del primer ministro designado Saad Hariri, uno de los encargados de formar el gabinete ministerial, abre un compás de espera para seleccionar otro candidato para iguales funciones.

Con anterioridad, ese proceso dilató meses y luego el escogido no cubrió las expectativas o esperanzas de una nominación de ejecutivo ajustada a todos los intereses, tanto internos como externos.

Líbano depende de consideraciones exteriores para nombrar a un gobierno, evidentes en la decisión de Hariri en las últimas horas.

Arabia Saudita no le ofreció respaldo alguno, mientras que Francia, la exmetrópoli, y Estados Unidos, el dueño de los dólares, tampoco lo apoyaron en toda la línea.

Como resultado, el país de los cedros que carece de alineación gubernamental desde el 10 de agosto de 2020, continuará sin guía a expensas de agendas externas y ante una temida, pero cercana, explosión social de imprevisibles consecuencias.

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