Cultura

Unesco reconoció candidaturas latinoamericanas a Patrimonio Mundial

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con sede en Francia, aprobó hoy las cinco candidaturas a Patrimonio Mundial presentadas por Brasil, Perú, Uruguay, Chile y México.

Los lugares de América Latina ratificados por el organismo son: el jardín tropical Sitio Roberto Burle Marx de Brasilia; el observatorio solar de Chankillo, en Perú; la Iglesia de Estación Atlántida de Uruguay; los sitios de la cultura de Chinchorro de Chile y el monasterio y la catedral Nuestra Señora de la Asunción de Tlaxcala.

Tras la decisión, el país azteca acumula 36 lugares en la Lista de Patrimonio Mundial y, desde su perfil en la red social Twitter, la Misión Permanente de México ante la Unesco celebró la nueva inscripción con la exhortación a la salvaguarda de la riqueza cultural del orbe.

Perú, por su parte, reúne 13 sitios reconocidos y, de acuerdo con el Ministerio de Cultura de ese país, el observatorio solar más antiguo del área resulta “un patrimonio único y de gran importancia para entender el mundo antiguo, desde sus primeros pobladores y creadores de esta dinámica ancestral”.

Los investigadores afirman que en ese complejo arqueológico acontecieron, al parecer, observaciones astronómicas directas entre los años 500 y 200 antes de Cristo y se le daba seguimiento a la rotación anual del sol con el propósito de regular festividades religiosas y otros eventos estacionales.

Chile, con siete espacios en la lista, centró su propuesta en los asentamientos y la modificación artificial de la cultura Chinchorro—cazadores originarios asentados en la costa alrededor del año siete mil antes de Cristo—, situada en los bordes costeros de las regiones de Arica y Parinacota, al norte del país.

La iglesia de Estación Atlántida, ubicada en el departamento de Canelones en la costa sur de Uruguay, es la tercera candidatura tras el barrio histórico de la ciudad de Colonia del Sacramento, nombrado en 1995, y el Paisaje cultural industrial de Fray Bentos, dos décadas después.

Construida entre 1958 y 1960, la entidad religiosa fue diseñada por el ingeniero Eladio Dieste, conocido por su sistema de cerámica armada y las bóvedas de doble curvatura, y deviene un ejemplo de la optimización de recursos y el uso del denominado ladrillo visto.

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