Opinión

De verdad que no salgo del asombro que a casi un mes de producirse el secuestro de los misioneros norteamericanos en territorio haitiano, el Departamento de Estado de los Estados Unidos haya mantenido una conducta tan pasiva ante un acontecimiento de esa dimensión.

De igual manera, genera suspicacia y profunda preocupación el inusual comportamiento mesurado, ecuánime y lleno de prudencia, puesto en evidencia por USA ante el caos institucional, político y social que vive la nación haitiana.

Ante esta situación tan extraña y sospechosa observada por los Estados Unidos hacia la actual coyuntura geopolítica que vive la Isla Hipaniola, es imperativo hacer algunas preguntas. Veamos.

¿Cuál es o ha sido la razón que ha llevado a los Estados Unidos a comportarse de esa manera calmada ante una situación de inestabilidad política y social tan inquietante para esta parte del mundo tutelada por ellos?.

¿Cuáles elementos han podido incidir para que USA le haya dado tanta larga a la solución de un acontecimiento tan temerario y desafiante para ellos como el secuestro de sus nacionales en territorio haitiano?.

¿Qué le impide al establishment norteamericano tomar una posición de defensa y rescate de sus compatriotas que en estos momentos se encuentran al borde de la muerte secuestrados por bandas criminales haitianas?.

De verdad que esta posición adoptada por los Estados Unidos ante la situación haitiana tan apegada al derecho internacional y respeto a la soberanía de los pueblos llama la atención, sorprende e inquieta.

Esto lo decimos porque históricamente ese no ha sido su comportamiento geopolítico ante situaciones de la misma naturaleza ocurrida en esta parte de América, específicamente en El Caribe.

Para muestra solo un botón, en la década de los años 70 en la República Dominicana fue secuestrado el agregado militar de la Embajada Norteamericana en Santo Domingo, el coronel norteamericano Donald J. Crowley, por grupos políticos denominados de izquierda, la nación de Abraham Lincoln no tardó en dar una respuesta contundente. Entonces hay que preguntarse de nuevo ¿Qué puede estar detrás de ese comportamiento tan pasivo de USA, que?

El autor es periodista y magíster en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo.

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