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El Congreso Nacional Africano (ANC) rindió tributo al arzobispo emérito Desmond Tutu, quien falleciera hoy en Ciudad del Cabo a los 90 años de edad.

“El gran baobab ha caído. Sudáfrica y el movimiento democrático de masas han perdido una torre de conciencia moral y un epítome de sabiduría”, resaltó el ANC.

El arzobispo, recordó ese partido de Gobierno, no solo fue un ser humano extraordinario, sino que también sirvió como recordatorio del papel que él y muchos otros líderes religiosos desempeñaron para poner de rodillas al apartheid y restaurar la dignidad de todos los sudafricanos.

Su servicio desinteresado a su iglesia y país cuenta el desempeño de un hombre que ha grabado su nombre en los libros de historia, agrega el ANC en un comunicado de pesar por el deceso del premio Nobel de la Paz.

Tutu, resaltó el texto, dedicó su vida al servicio del pueblo de Sudáfrica, encabezando incansablemente los esfuerzos por la liberación de nuestro país, así como el arduo proceso de construcción de un país común, que él apodó cariñosamente como la Nación del Arco Iris.

Tras la caída del apartheid, y antes de retirarse de la vida pública en 2010, añadió el ANC, el arzobispo Tutu hizo campaña por los derechos de los homosexuales, se pronunció sobre importantes temas, entre estos el conflicto palestino-israelí, y concientizó al mundo sobre el cambio climático.

Tutu, nacido en Klerksdorp, en la provincia de Northwest, fue un líder espiritual de renombre internacional, destacado activista contra el apartheid y luchador mundial por los derechos humanos

Tras su deceso hoy, numerosos gobiernos, líderes y organizaciones internacionales expresaron su pesar y trasmitieron sus condolencias al pueblo y Gobierno sudafricanos, exaltando los valores del arzobispo como paradigma de las luchas contra la opresión.

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