Salud

El aumento de casos de coronavirus por segundo año consecutivo estropeó la Nochebuena en varios países al arruinar los planes de viaje y las reuniones familiares. Las iglesias se vieron obligadas a reducir su aforo o incluso desistir de las misas navideñas. Y, para colmo, varias compañías aéreas cancelaron sus vuelos.

En Israel fueron implementadas nuevas restricciones de viaje con el fin de detener la propagación de Omicron , lo que impidió que las multitudes de turistas acudieran a la localidad donde, según la tradición, nació Jesús.

En Alemania, la gente hizo cola delante de la catedral de Colonia, pero no para asistir a la Misa de Gallo, sino para vacunarse. Al mismo tiempo, en el Reino Unido, donde la nueva variedad está expandiéndose rápidamente, algunos lugares de culto esperaban seguir adelante con sus planes.

Mientras tanto, en Roma (Italia), el papa Francisco sin mascarilla celebró una misa de Nochebuena ante 2.000 personas en la Basílica de San Pedro, donde el aforo estaba limitado y los fieles, a su vez, tuvieron que ponerse un tapabocas.

Países Bajos trató de disfrutar de las celebraciones, a pesar de someterse a uno de los confinamientos más rigurosos de Europa. Todas las tiendas no esenciales, así como los bares y los restaurantes, se cerraron. Las visitas a domicilio se limitaron a dos personas al día, cuatro en Navidad.

En Francia, la gente invadió las tiendas de chocolate, mercados y centros de pruebas de COVID. Algunos visitaron a sus seres queridos en el hospital. Este país europeo registró cifras récord de casos nuevos de coronavirus, y las hospitalizaciones siguen aumentando. A pesar de eso, el Gobierno no impuso toques de queda o cierres durante la temporada navideña.

En la ciudad de Nueva York (EEUU), donde la variante ómicron es ampliamente dominante, se formaron largas filas para someterse a una prueba PCR. La mayoría de los ciudadanos lo vio como una medida de precaución antes de reunirse con sus familiares.

Además, por tercera vez esta semana estalló un brote de COVID-19 en el crucero Carnival Freedom, en el sur de Florida, mientras el número de casos en este estado alcanza su segundo nivel más alto desde el inicio de la pandemia.

Al buque se le negó el permiso para entrar en las islas del Caribe holandesas, Bonaire y Aruba. El crucero lleva 2.497 pasajeros y 1.112 tripulantes. No se sabe a ciencia cierta cuántas personas están enfermas. En la compañía destacan que todos los pasajeros tenían que estar vacunados y que se les practicó la prueba antes de zarpar.

El deporte tampoco pasa por un buen momento. Así, en la NBA, más de 100 jugadores, entre ellos superestrellas, se contagiaron, lo que obligó a los equipos a contratar a otros jugadores para lograr el mínimo de participantes requerido por la liga para sostener partidos. Además, varios jugadores de la NFL fueron confinados. Por su parte, la NHL adelantó su receso de Navidad.

La Federación Internacional de Hockey sobre Hielo anunció que el mundial femenino sub18 programado en Suecia para enero había sido cancelado ante la rápida propagación de la variante ómicron.

Varias aerolíneas se vieron obligadas a cancelar cientos de vuelos debido al brote de ómicron. La nueva cepa alteró los horarios, lo que obligó a estas compañías a reducir mucho su personal durante la temporada de viajes navideños.

Así, las compañías estadounidenses Delta Air Lines y United Airlines anularon en total más de 600 vuelos programados para el 24 y el 25 de diciembre. JetBlue, a su vez, tuvo que cancelar 150 vuelos.

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