Opinión

Cosas que no interesan

Mucho se dice sobre las declaraciones del ex juez Madera Arias. Más es todavía lo que falta por decir.

El ex magistrado por un lado declara su patriotismo y se compara con algunos de nuestros personajes históricos, pero por el otro se declara comprado y, de paso, denuncia a sus compradores.

Dice que lo engañaron. Que, simple y llanamente, lo cubearon, verbo muy dominicano recogido en el Diccionario del Español Dominicano, de la Academia Dominicana de la Lengua.

Pero la cuestión es más seria. Cala hondo en la condición de ciertos jueces dominicanos. Obliga a pensar en nuestro sistema judicial y su papel antes, durante y después del proceso electoral del 2020 y convoca a un estudio más serio de lo ocurrido aquel fatídico 16 de febrero que el exjuez llama “la bomba del 15 de febrero” (sic), según se puede escuchar en los videos que recogen su frenético discurso.

Delirante y contradictorio, dice que no actúa por interés personal, pero carga contra el presidente, quien, según él, le ofreció “la mejor embajada o el mejor consulado en EEUU”, pero lo “cubió”. Confesión de parte y acusación al mismo tiempo.

¿Por qué le ofrecieron esa embajada o consulado en EEUU?

¿Por qué sin rubor insiste el exjuez en el tema?

¿Fue él el único al que hicieron ofrecimientos?

El patético discurso de Madera Arias da para una investigación interesante. Su propia confesión. Su proclamada parcialidad en el proceso electoral. Su papel en “la bomba del 15 de febrero” (sic). ¿Quiénes le presionaban?

El tema, tan rico, sin embargo, no se investigará. No interesa ni siquiera al consorcio empresarial mediático tan activo antes, durante y después del golpe electoral de febrero. Como no interesan, digamos, los Papeles de Pandora. Hay cosas que no interesan aquí.

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