Opinión

El agobio burocrárico

El sistema de administración pública en nuestro país se caracteriza por la cantidad de documentos y firmas que se requieren para completar un proceso determinado, sin importar lo simple o sencillo que sea.

Ese lastre administrativo, es una de las causas que provoca retraso en la ejecución de planes y proyectos, concebidos para fortalecer la economía nacional. Además de lo antes señalado, también propicia la extorsión al interesado, y el consecuente soborno por parte de éste, a los funcionarios y empleados vinculados al asunto, para que lo agilicen.

El enunciado que antecede, visto en singular, podría parecernos irrelevante. No obstante, si hiciéramos el ejercicio de extrapolar sus efectos al universo de gestiones y trámites, que a diario se realizan en el Estado dominicano; obtendríamos la dimensión real del impacto negativo que provoca.

Supongamos que la demora producida afecta una actividad de inversión, orientada a crear empleos y satisfacer necesidades muy sentidas de una comunidad. Las consecuencias económicas y políticas que genera se manifiestan: en el incremento de la delincuencia provocado por el desempleo imperante, las protestas producidas en la comunidad, por la no satisfacción de sus necesidades. Todo esto, sin considerar el daño ético-social que significan la extorsión y el soborno.

Afortunadamente, el avance de la ciencia y la tecnología contribuyen a dinamizar los procesos, pero, aun así, ciertos funcionarios y empleados suelen prolongar el tiempo normal de los plazos establecidos; a fin de que se produzca el “agobio burocrático”, en el que lamentablemente, sucumben los ciudadanos que demandan de los servicios.

Ojalá se pueda lograr la aplicación de correctivos eficaces, para evitar tan indeseable y dañina ocurrencia. Esperemos.

Hasta luego…

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