Políticas

En Washington manda otro Joe

Cuando asumió la presidencia de Estados Unidos, Joe Biden estaba lejos de imaginar que su agenda de gobierno la podría descarrilar otro Joe (Manchin), el demócrata que, según medios locales, manda hoy en Washington.
El influyente diario The Washington Post, bautizó al senador por Virginia Occidental como “el otro presidente demócrata” por su cercanía a las ideas republicanas, mientras algunos observadores lo tildan de ser “la piedra en el zapato” del actual mandatario.

Razones hay para pensar así: Manchin logró con solo levantar un dedo desmoronar, hasta ahora, el más ambicioso plan de Biden y los demócratas del Senado confían cada vez menos en que llegue a concretarse un acuerdo con él.

Recordó el diario The Hill que la inacción en las negociaciones desde que el Congreso retomó sus actividades este año y las declaraciones de oposición del senador ofrecen serias dudas sobre si estaría dispuesto a respaldar en lo adelante cualquier versión de la Ley Build Back Better (BBB-Reconstruir mejor), pieza clave del plan doméstico de Biden.

El proyecto de ley, que ya sufrió una sensible reducción en su propuesta original de 3,5 billones de dólares a 1,7 billones (menos que una cuarta parte del presupuesto militar), proporcionaría, de superar los escollos, nuevos fondos para la asistencia sanitaria, la atención infantil y una serie de otras iniciativas, aunque que no tocará ni un dólar a los impuestos de los ricos.

Para algunos escépticos en el hemiciclo su colega sigue sin mostrar una seria intención de aprobar el plan de gasto social y climático o reformar las reglas del Senado para superar un filibusterismo del Partido Republicano contra la legislación del derecho al voto.

Los comentarios marcan un cambio significativo en el tono y la perspectiva entre los demócratas del Senado en comparación con el escenario que se dibujó antes de las vacaciones de Navidad, cuando pensaban que Manchin estaría preparado para votar en enero, acotó The Hill.

El senador se opuso también el año pasado a la estrategia de dos vías para hacer avanzar un proyecto de ley de infraestructura bipartidista y uno de reconciliación presupuestaria.

Ante las crecientes dudas sobre si Manchin llegará a apoyar alguna versión del BBB los progresistas como el presidente del Comité de Presupuesto del Senado, Bernie Sanders (Independiente de Vermont), pidieron que se lleve la propuesta al pleno inmediatamente, con o sin su respaldo.

“El hecho de que esto se haya prolongado semana tras semana, y mes tras mes, no me parece bien ni al pueblo estadounidense”, advirtió Sanders, quien en octubre comentó a los periodistas que “hay un fuerte sentimiento dentro del caucus de que o pescamos o cortamos el cebo para conseguir que esto se haga o no se haga”.

Manchin dijo el 4 de este mes que no hay negociaciones en marcha sobre el Reconstruir mejor.

Las pláticas ya habían colapsado después que declaró a Fox News el 19 de diciembre que no podía apuntalar el marco de 1,75 billones de dólares del proyecto de ley presentado en octubre por la Casa Blanca.

“Realmente no voy a hablar más de Build Back Better porque creo que fui muy claro al respecto”, subrayó Manchin hace poco, aunque anticipó que respaldaría un paquete sobre el clima, un tema acerca del cual “probablemente podamos llegar a un acuerdo mucho más fácilmente”.

Cuando en noviembre la Cámara de Representantes avaló el plan de Biden, los analistas anticiparon que en el Senado enfrentaría un futuro incierto.

Lo cierto es que Manchin, con un solo levantar un dedo, tiene la capacidad de hundir cualquier punto de la agenda de gobierno del Presidente y la importancia de su figura en Washington hay que buscarla en las elecciones del 3 de noviembre de 2020.

Si bien Biden emergió como vencedor en los comicios ante un Donald Trump empeñado en la reelección, las dos cámaras del Congreso solo lograron estrechas mayorías para los demócratas y en especial dentro del Senado quedaron dos escaños de Georgia, que fueron en enero de 2021 a una segunda vuelta, la cual los azules ganaron por la mínima.

Ello dejó a cada partido con 50 butacas y quien tiene el voto de desempate es la presidenta del Senado, responsabilidad que recae sobre la vicemandataria, Kamala Harris.

Por lo tanto, los demócratas no pueden permitirse ni una baja en sus filas si pretenden aprobar cualquier iniciativa.

Manchin, proveniente de un estado muy republicano que Trump se llevó con un 68,5 por ciento en 2016 y un 68,6 por ciento en 2020, es como la “oveja descarriada” en esa necesaria unidad de los demócratas.

El senador aseguró que su problema no es con Biden.

De hecho, cuando juró su cargo por primera vez en 2010, lo hizo ante el entonces número dos de la mansión ejecutiva y al propio tiempo presidente de la Cámara Alta.

Para ese momento -reseñaron reportes de prensa- los dos políticos se dijeron amigos, solo que está por ver si esa es la misma opinión de Biden tras un primer año en que su agenda casi hace aguas en las atribuladas aguas del Congreso, gracias, entre otras razones, a la oposición de Manchin.

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