Opinión

¿Está en peligro la democracia norteamericana?

El 1 de junio de 2021, un grupo de más de 200 destacados intelectuales y académicos norteamericanos, entre los que se encuentran Larry Diamond, Francis Fukuyama, Jonathan Hartlyn, Steve Levitsky y Robert D. Putnam, dieron a conocer un documento en el que expresaban su creciente alarma por el reciente deterioro de las elecciones estadounidenses y la democracia liberal.

Señalaban que observaban con profunda preocupación cómo las legislaturas estatales lideradas por republicanos en todo el país en los últimos meses propusieron o implementaron lo que consideraban cambios radicales en los procedimientos electorales básicos en respuesta a acusaciones no probadas e intencionalmente destructivas de una elección robada. Ese argumento había sido levantado por Donald Trump y líderes importantes del Partido Republicano en ocasión de la derrota sufrida en las elecciones presidenciales de noviembre de 2020.

Los cambios radicales que los republicanos están implementando o pretenden implementar, según los autores del documento, están transformando varios estados en sistemas políticos que ya no cumplen con las condiciones mínimas para unas elecciones libres y justas. Esta situación lo lleva concluir que la democracia norteamericana está en peligro. Entre los estados que mencionan están Arizona, Arkansas, Florida, Georgia, Iowa, Montana y Texas.

De acuerdo con los redactores del documento, “la democracia descansa sobre ciertas condiciones institucionales y normativas elementales. Las elecciones deben administrarse de manera neutral y justa. Deben estar libres de manipulación. Todo ciudadano calificado debe tener el mismo derecho a votar, sin obstáculos por obstrucciones. Y cuando pierden las elecciones, los partidos políticos y sus candidatos y simpatizantes deben estar dispuestos a aceptar la derrota y reconocer la legitimidad del resultado”. De inmediato indican que la negativa de prominentes republicanos a aceptar el resultado de las elecciones de 2020 y las leyes antidemocráticas adoptadas (o próximas a su adopción) en diversos estados controlados por el partido Republicanos violan esos principios, cuestionando así “si Estados Unidos seguirá siendo una democracia”.

En los Estados Unidos, las reglas sobre quien puede votar, cómo, cuándo y dónde pueden votar y cómo se cuentan los votos se determinan a nivel estatal. Esta situación está llevando a los republicanos a apoyar el establecimiento de barreras que restringen el acceso al voto a minorías, tradicionalmente demócratas. Según el Centro Brennan para la Justicia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, en el último año los republicanos han aprobado 34 leyes que restringen el derecho al voto en 19 estados controlados por ellos.

La preocupación por el derrotero de la democracia norteamericana también fue planteada por el profesor Richard Hasen, profesor de Derecho y Ciencia Política de la Universidad de Irvine en California, en una reciente publicación del periódico El País de España, al señalar los dos grandes problemas que existen en la democracia norteamericana en estos momentos y que se superponen en parte. “Uno es el peligro de la supresión de votantes, lo que dificulta que las personas (especialmente aquellas que probablemente opten por los demócratas) se registren y ejerzan su derecho. El otro peligro es el de la subversión electoral e implica que Estados Unidos no pueda celebrar una elección justa en 2024, ni tampoco en sucesivas ocasiones, por el alto riesgo de que los partidarios de Trump intenten alterar los resultados y declarar ganador al perdedor”.

Esa situación condujo al presidente Biden a someter un proyecto de ley electoral para revertir las limitaciones al voto de las minorías en algunos estados controlados por los republicanos. El proyecto buscaba, además, garantizar el derecho a la votación anticipada y el voto por correo, declarar que el día de las elecciones sea un feriado nacional. Planteaba permitir al Departamento de Justicia supervisar cualquier cambio que se haga a las leyes electorales en estado con historial de discriminación racial.

Si bien, el proyecto fue aprobado en la Cámara de Representantes, no ocurrió lo mismo en el Senado. La semana pasada, cuando se cumplía el primer año de la administración Biden, los senadores rechazaron el proyecto. Lo que ha venido ocurriendo en Estados Unidos en el terreno de la política en los últimos años resulta altamente preocupante. Durante muchos años, después de la Segunda Guerra Mundial, los líderes políticos de Estados Unidos, fundamentalmente los del Partido Demócrata y los del Partido Republicano, desarrollaron un consenso bipartidista que se sustentó en una agenda cuyo eje fundamental era la creación de un orden liberal liderado por Estados Unidos. Desde el punto de vista internacional, esa agenda promovió el desarrollo de la democracia en el mundo y sus resultados fueron positivos.

Sin embargo, al día de hoy todo parece indicar que ese consenso bipartidista ha desaparecido y que la democracia norteamericana se ha transformado en una democracia altamente polarizada.

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