Opinión

Salud para todo el mundo

A riesgo de lucir reiterativo nos vemos en la necesidad de tocar una temática que creíamos entendida en su totalidad por los agentes envueltos a nivel global, regional y local.

Me refiero a la participación de los distintos países coordinados a través de su instrumento de acción, la Organización Mundial de la Salud en el manejo de la pandemia del coronavirus.

Cuando el raciocinio aconsejaba la cooperación mutua en un esfuerzo común para una acción conjunta en todos los continentes, sucedió que naciones poderosas manifestaron su miopía y concentraron todos sus recursos internamente, en tanto un continente como el africano todavía tiene áreas huérfanas de cuidados sanitarios.

Olvidaron que el mundo es una aldea por lo que sofocar el fuego en tu casa sirve de poco si las de tus vecinos arden en llamas. Una nueva cepa sudafricana cual si se tratara de una chispa saltó a Europa, América y todo el resto del mundo.

Ahora tenemos nuevas mutantes algunas de las cuales burlan los efectos protectores de las vacunas existentes generando olas con picos de casos que aumentan la morbilidad y mortalidad por covid-19.

No habrá paz social, ni seguridad y crecimiento económico sostenido en tanto no se controle la bestia pandémica. Distraernos en guerras, luchas étnicas, religiosas y culturales debilita el frente de lucha mancomunada por la salvación de la especie.

Transcribo un fragmento de lo que escribí para este periódico el martes 19 de mayo de 2020: “Si los responsables de la política sanitaria han elaborado la estrategia que la pandemia demanda y si se cuenta con la capacidad para aplicar las variantes tácticas que los distintos territorios exigen podremos salir airosos de la prueba a la que estamos sometidos a nivel global.

Cuando pase el vendaval y se analicen los resultados la sociedad juzgará a los actores del evento. Habrá premios y castigos, condenas y reconocimientos para cada uno de los participantes”.

Aún en medio de la crisis sanitaria y su secuela económica empiezan a verse los frutos políticos como son los resultados electorales en Perú, Argentina, Honduras y Chile.

Faltan por ver los próximos certámenes de Brasil y de Colombia. Sus votantes expresarán en las urnas su conformidad o disgusto con el manejo de la pandemia y de la economía por parte de sus gobernantes.

La nación más poderosa del mundo no ha podido de por sí, a pesar de sus enormes recursos, cantar victoria en la batalla contra la familia del Coronavirus. Tan grave ha sido el impacto que sacudió el sistema electoral y la base simbólica de su democracia el 6 de enero de 2021.

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