Opinión

Cuando la corrupción arropa al cambio

Muy extraño. ¿Que “La PGR aún no sabe cómo se dio el fraude en el Programa Supérate”?

¿Una Procuraduría tan eficiente fabricando expedientes, armando entramados y colocando calificativos?

¿O es que está abrumada con la “santidad” del cambio?

No es para menos. No hemos terminado el escándalo de Supérate cuando ya brotó uno mayor en los Programas Especiales de la Presidencia.

Hay quienes hablan de un escándalo cada quince días. Probablemente un récord para dos años de gobierno.

Pero, ¿cómo es posible que no se sepa rastrear algo tan rastreable como una tarjeta de crédito?

Hasta hace poco el pueblo dominicano decía que “por el hilo se llega al ovillo”. Y en este caso el hilo es grande (decenas de miles de tarjetas clonadas), por lo que no debía ser tan difícil llegar al ovillo (quienes a nivel medio y superior hicieron posible un robo tan flagrante).

¿Cómo es que le falta imaginación a la PGR para hilvanar ese entramado?

¿No debíamos tener ya diagramas con flechas y nombres y rutas y jerarquías y un calificativo espectacular—algo así como “SUPERÁNDONOS”—para una operación que, además, no se prepara en un santiamén?

El hecho es que, cuando la corrupción arropa al “cambio”, la Procuraduría se queda sin imaginación. Muy conveniente.

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