Hablan los hechos

Estocolmo+50: un planeta sano para la prosperidad de todos, nuestra responsabilidad, nuestra oportunidad

Distintos gobiernos, sociedades civiles, jóvenes y representantes del sector privado protagonizaron la reunión internacional Estocolmo+50, para impulsar una acción urgente en favor de un planeta sano para la prosperidad de todos.

La aglomeración se dio cincuenta años después de que Suecia acogiera la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano.

Además, en la actualidad el mundo se enfrenta a una triple crisis planetaria de cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación.

Miles de participantes asisten a esta reunión de dos días, convocada por la ONU y copatrocinada por Suecia y Kenia.

En la conferencia participaron como oradores los siguientes personajes:

Rey Carlos XVI Gustavo de Suecia
Magdalena Andersson, primera ministra sueca
Uhuru Kenyatta, presidente de Kenia
Azali Assouman, presidente de las Comoras
Mohamed al-Menfi, presidente de Libia
Abubakar Tafawa Balewa, ministro de Nigeria
António Guterres, secretario general de la ONU
John Kerry, enviado presidencial especial de los Estados Unidos
Los ponentes hicieron hincapié en la necesidad de una acción decisiva para transformar la economía global. Además, remarcaron el menester de modificar la relación de la humanidad con la naturaleza para que las personas y el planeta prosperen.

En el primer día de Estocolmo +50, una reunión medioambiental que tiene lugar hoy y mañana en la capital sueca, António Guterres ha hecho un llamado a la acción para afrontar el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y los residuos. Además, se ha lanzado un plan estratégico para integrar la sostenibilidad en todos los aspectos de la digitalización.

El bienestar mundial está en peligro y esto se debe en gran parte a que no hemos cumplido nuestras promesas sobre el medio ambiente, ha afirmado el Secretario General de la ONU, António Guterres, en la reunión que ha dado comienzo en Estocolmo.

Bajo el lema «Estocolmo+50: un planeta sano para la prosperidad de todos, nuestra responsabilidad, nuestra oportunidad», arranca la cumbre internacional medioambiental que conmemora la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano de 1972 y celebra los 50 años de acción medioambiental mundial. Al reconocer la importancia del multilateralismo para hacer frente a la triple crisis planetaria de la Tierra el clima, la naturaleza y la contaminación, el evento pretende servir de trampolín para acelerar la aplicación del Década de Acción de las Naciones Unidas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Aunque desde 1972 se han conseguido logros para proteger al planeta, como el rescate de la capa de ozono, Guterres advirtió que «los sistemas naturales de la Tierra no pueden seguir el ritmo de lo que le estamos pidiendo».

Triple crisis planetaria

«Sacadnos de este lío», instó a los delegados de la cumbre sueca convocada por la Asamblea General de la ONU, en un llamamiento a la acción contra una «triple crisis planetaria» provocada por la emergencia climática, «que está matando y desplazando a más personas cada año», la pérdida de biodiversidad, que amenaza a «más de tres mil millones de personas», y la contaminación y los residuos, «que se están cobrando unos nueve millones de vidas al año».

Todas las naciones deben hacer más para proteger el derecho humano básico a un medio ambiente limpio y saludable para todos, insistió Guterres, centrándose en particular en «las comunidades pobres, las mujeres y las niñas, los pueblos indígenas y las generaciones venideras».

El PIB no es una forma de medir la riqueza

Parte de la solución pasa por prescindir del Producto Interior Bruto (PIB) como indicador del peso económico de los países, continuó el Secretario General, describiéndolo como un sistema de contabilidad «que premia la contaminación y el despilfarro».

Y añadió: «No olvidemos que, cuando destruimos un bosque, estamos creando PIB. Cuando pescamos en exceso, estamos creando PIB. El PIB no es una forma de medir la riqueza en la situación actual del mundo».

Tras pedir a todas las naciones que se comprometan aún más en la aplicación de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y en el seguimiento del Acuerdo de París de 2015 para hacer frente a estas amenazas, Guterres insistió también en la necesidad de redoblar los esfuerzos para reducir a cero las emisiones en 2050.

Calentamiento atmosférico

«El aire caliente nos está matando», dijo, repitiendo su llamamiento a todos los países para que abandonen las subvenciones a los combustibles fósiles e inviertan en energías renovables, mientras que las naciones desarrolladas deberían «al menos duplicar» su apoyo a los países más pobres para que puedan adaptarse a un número creciente de efectos devastadores del clima.

Destacando que las naciones ya han cooperado para proteger el planeta en muchos frentes, Guterres señaló que se espera que se den los últimos toques a un nuevo marco global de biodiversidad para revertir la pérdida de naturaleza para 2030.

Asimismo, se está trabajando en el establecimiento de un tratado para hacer frente a la contaminación por plásticos, destacó el número uno de la ONU, y se espera que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos de 2022, que se celebrará en Lisboa, impulse los esfuerzos para salvar nuestros mares.

«Si hacemos estas cosas podemos evitar la catástrofe climática, poner fin a una creciente crisis humanitaria y de desigualdad y promover un desarrollo inclusivo y sostenible», y señaló que «cada gobierno, empresa y persona tiene un papel que desempeñar».

El progreso es imposible si el planeta está «bajo un ataque implacable».

El presidente de la Asamblea General, Abdulla Shahid, convocante de la conferencia, reclamó que «el progreso humano no puede darse en una tierra que está hambrienta de sus propios recursos, maltrecha por la contaminación y sometida a un asalto implacable por una crisis climática fruto de su propia cosecha».

Las recientes iniciativas de medidas contra el cambio climático, como el impulso al tratado sobre la contaminación por plásticos, «me dan esperanza», reconoció, pero deben ser parte de un esfuerzo mayor.

«Necesitamos soluciones que aborden los cuellos de botella comunes que afectan a toda la agenda medioambiental, lo que a su vez acelerará la aplicación de la Agenda 2030, y promoverá una recuperación resiliente y sostenible de la pandemia.»

Impulso tecnológico a la sostenibilidad

Con el respaldo de la ONU, una nueva coalición formada por 1000 partes interesadas de más de 100 países ha lanzado hoy un Plan de Acción para dirigir la digitalización hacia la aceleración del desarrollo ambiental y socialmente sostenible.

La Coalición para la Sostenibilidad Ambiental Digital pretende ayudar a reorientar y priorizar la aplicación de las nuevas tecnologías para cumplir con la Agenda 2030 y hacer frente a la triple crisis planetaria.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la nueva coalición propone (EN) formas de integrar la sostenibilidad en todos aspectos de la digitalización; entre otros, la creación de procesos inclusivos a nivel mundial para definir normas y marcos de gobernanza para la sostenibilidad digital, la asignación de recursos e infraestructuras, y la identificación de oportunidades para reducir los posibles daños o riesgos de la digitalización.

Una oportunidad para que el mundo se comprometa

En su intervención en la conferencia, la directora de ONU Medio Ambiente, Inger Andersen, afirmó que, 50 años después de la conferencia original en la capital sueca dedicada al medio ambiente, se ha establecido una plétora de acuerdos que «cubren todos los desafíos medioambientales».

Sin embargo, los resultados prácticos se han quedado muy cortos hasta ahora, advirtió, citando la desigualdad, la injusticia y las «señales de auxilio» que abundan, derivadas de la triple crisis del planeta.

«Si Indira Gandhi u Olof Palme estuvieran hoy aquí, ¿qué excusas ofreceríamos por nuestra inadecuada actuación? Ninguna que aceptaran. Nos dirían que no tomar medidas es inexcusable”, dijo.

«Conocemos, más que nunca, las terribles consecuencias de seguir marchando alegremente por la senda del desarrollo intensivo en carbono que hemos arrancado a la tierra», añadió. «Pero también sabemos lo que debemos hacer. Y sabemos cómo hacerlo».

Las soluciones científicas son claras, «para realizar cambios justos y transformadores en nuestra economía, nuestros sistemas financieros, nuestros estilos de vida y nuestra gobernanza.

«Estocolmo+50 es una oportunidad para que el mundo se comprometa, de una vez por todas, a realizar estos cambios», dijo a los delegados.

Los asistentes de esta reunión se conmemora el medio siglo de la primera conferencia mundial sobre medioambiente, celebrada también en la capital sueca- cerraron dos días de discusiones con una declaración en la que se constata la necesidad «urgente» de acción para la existencia de un planeta saludable.

Un multilateralismo efectivo y justo, enfoques integrados y conjuntos, acelerar la transformación de sectores de gran impacto, mejorar el acceso a las tecnologías verdes e impulsar la financiación para el desarrollo son otros puntos incluidos en el texto provisional.

La declaración urge a los países desarrollados a cumplir con su promesa de destinar 100,000 millones de dólares anuales a la lucha climática de los países pobres y pide que se triplique el objetivo actual de financiación de medidas de adaptación al cambio climático.

«Es necesario un compromiso de financiación valiente para reducir la brecha de financiación y un reparto justo y equitativo de la carga», dijo en la mesa plenaria de hoy la ministra de Medio Ambiente nigeriana, Sharon Ikeazor.

La subsecretaria para Asuntos Multilaterales mexicana, Marta Delgado, recordó que los compromisos acordados en las distintas cumbres climáticas «requieren acciones y una fuerte voluntad política para transformar el modelo de acumulación y desigualdad que tanto daño ha hecho».

«La causa estructural es el sistema capitalista y consumista, la solución pasa por desmontarlo», afirmó Freddy Mamani, viceministro de Exteriores de Bolivia, quien defendió restaurar la armonía con la Tierra y mecanismos más favorables de financiación y el acceso a tecnologías verdes.

A transformar el modelo de desarrollo actual instó también el secretario de Cambio Climático de Nicaragua, Javier Gutiérrez Ramírez, quien se mostró crítico con «los modelos inhumanos de producción y consumo de las grandes economías».

La guerra de Ucrania estuvo presente también en la conferencia, con menciones directas de varios representantes, como los de Japón, Nueva Zelanda o Letonia, y también de otros como Estados Unidos y Rusia.

La subsecretaria de Medio Ambiente de Estados Unidos, Mónica Medina, denunció en su intervención el «malvado» y «silencioso» ataque a Ucrania.

«Permaneceremos unidos en defensa de la paz, la democracia y la legalidad internacional», dijo Medina.

Rusia, que envió a un representante de su legación en Estocolmo, señaló por su parte que la intervención militar en Ucrania era necesaria por el «terrorismo» practicado por Kiev desde hace ocho años contra las zonas rusófonas del este y para «desmilitarizar y desnazificar» el país vecino.

El representante ruso denunció además los intentos de «politizar» el Programa de la ONU para el Medioambiente (Pnuma) en defensa de los intereses «de algunos países».

Miles de activistas, la mayoría jóvenes, recorrieron el centro de Estocolmo exigiendo «un cambio fundamental» del «sistema político y económico», en una manifestación impulsada por el movimiento global «FridaysForFuture», creado hace cuatro años por la activista sueca Greta Thunberg, convertida ya en un icono mundial.

Thunberg, quien había reclamado en las horas previas «cambios» tras medio siglo de conferencias y había mostrado su hartazgo por las «palabras vacías», mantuvo un papel secundario en la protesta, encabezada por jóvenes de los países más afectados por el cambio climático.

Entre las reivindicaciones de los activistas, que también mantuvieron una breve protesta paralela en el recinto de la conferencia, figuran la firma de un tratado internacional para detener la explotación de combustibles fósiles, preservar la biodiversidad y compromisos anuales de reducción de emisiones.

«El Sur global ha sido abandonado a enfrentarse contra la crisis climática, cuando África solo contribuye con el 4 % del total de emisiones de gases invernadero. Tenemos las soluciones, implementémoslas. Tenemos el conocimiento, usémoslo», dijo la keniana Mana Omar.

Thunberg figura también entre los 57 ganadores del prestigioso premio Right Livelihood Award, conocido como el «Nobel alternativo», que hoy difundieron un texto en Estocolmo en el que se pide el abandono de los combustibles fósiles, un uso sostenible de la tierra de cultivo y aumentar la protección jurídica en la protección del planeta.

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