Seguridad Vial

Taponamientos crean caos en las vías

Por: María Hernández

Las causas de los taponamientos se pueden señalar con solo salir a las calles y observar, detenidamente, cuáles intersecciones del Distrito Nacional o de otras grandes provincias de nuestro país son las que más se congestionan diariamente y las horas a las que se producen los embotellamientos, aunque algunos conductores afirman que los tapones no tienen día ni hora y que les producen mucha tensión y dolor de cabeza que se traduce en un mal humor generalizado.

Hace mucho tiempo, expertos en el tema del tránsito han resaltado las causas principales de estas largas hileras de vehículos y aunque se escuche fuerte decirlo las vías en donde los semáforos están sincronizados y no hay agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), el tránsito fluye con toda normalidad.

Es que los semáforos tienen un tiempo específico y no privilegian ninguna vía, porque vaya a pasar este o aquel funcionario como tienen que hacerlo, en muchas ocasiones, los uniformados que se encuentran colocados en diferentes esquinas de vías como la 27 de Febrero y la John F. Kenneddy.

Los tapones de la 27 de Febrero se producen, de acuerdo a los conductores de vehículos públicos y privados que transitan por la zona, por los agentes que están apostados en las intersecciones de las avenidas Máximo Gómez, Tiradentes, Lincoln y Winston Churchill.

Iguales taponamientos se producen en estas mismas intersecciones en la importante y transitada avenida John F. Kennedy, de Este a Oeste y viceversa.

Después de las 2:00 de la tarde la autopista Las Américas, en el municipio Santo Domingo Este, se vuelve un solo tapón, por el área de la Marginal, desde el kilómetro 14 hasta cruzar los puentes y luego en el Elevado de la 27 de Febrero. Además se produce antes de las 8:00 de la mañana, cada día.

También, de 5:00 de la tarde en adelante la avenida Hípica se congestiona hasta cerca de la Base Aérea de San Isidro, por el gran flujo de vehículos que cruza por esa vía y por la avenida Ecológica hacia la Ciudad Juan Bosch y otros edificios de apartamentos que hay en la zona.

Recordamos que el lunes pasado a las 7:00 de la noche se produjo un tapón de unos 40 minutos desde el kilómetro 12 de las Américas, en la entrada de la Llave, hasta el puente Juan Carlos, producto de 2 vehículos colocados de manera perpendicular obstruyendo la avenida. Como no hay una vigilancia de las vías, los conductores actúan a su manera y sin temor aparente a las autoridades del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant).

Es importante que los conductores de autobuses de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) y de los autobuses privados reciban capacitación y cómo resolver conflictos, conjuntamente con los de vehículos livianos y los motoristas antes de recibir o renovar su licencia de conducir.

Esta semana, un conductor de la OMSA y un chofer de autobús de la ruta San Juan de la Maguana tuvieron un enfrentamiento, por un simple roce, que no se complicó más porque había 3 guardias como pasajeros en el autobús estatal y pusieron el orden en ese acalorado momento. Todo en medio de la desesperación de un largo tapón.

Otro incidente se produjo este miércoles 1 de junio de 2022 con un chofer de la ruta Independencia de la OMSA y otro conductor de un carro en la bomba de la Isabelita que no llegó a algo peor por la intervención de los pasajeros.

Los conductores han denunciado a través de los medios de comunicación y las redes sociales que pueden tardar hasta dos horas cada día en un tapón con lo que pierden tiempo y combustibles. Muchos hasta apagan los vehículos para economizar gas, gasolina o carga, en el caso de los vehículos eléctricos.

«La situación es crítica porque poco a poco se aleja la posibilidad de controlar este caos en el que nos sumergimos cada día. Las consecuencias para la salud mental son obvias: estrés, ansiedad e irritación», escribió la periodista Inés Aizpún en un artículo del periódico Diario Libre, que dirige.

La solución es simple. Hay que quitar obstáculos en las vías, como los conos rojos, muros y otros obstáculos de vías angostas o de varios carriles, pero que se limitan con este tipo de objetos y colocar señales pintadas que permitan el desplazamiento sin trabas pues lo que hacen es ralentizar el flujo vehicular. Las autoridades deben escuchar a los conductores y peatones que son los usuarios de las vías sobre los inconvenientes que con más frecuencia se presentan.

Deben tomar modelos de naciones donde manejar es un placer y no una angustia y una desesperación al tener que salir de sus hogares hasta con dos horas de diferencia por el tapón cotidiano que no deja dormir, especialmente a los que residen en los municipios Santo Domingo Este y Santo Domingo Norte, que tienen que cruzar los puentes que les llevan al Distrito Nacional y otras regiones del país y en Santo Domingo Oeste los que se dirigen hacia el Sur por el peaje que conduce a Haina y otras zonas de esa región.

Si se supervisan las vías ya mencionadas se acabarán los tapones y los dominicanos y extranjeros que residen en nuestro país vivirán con tranquilidad y menos irritados por problemas que tienen solución si se estudian a fondo las causas que los producen.

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