Seguridad Vial

Accidentes de tránsito siguen en aumento en RD

Por: María Hernández

Los accidentes de tránsito siguen cobrando vidas a nivel local y global y se han convertido en una preocupación para los gobiernos, a escala mundial, por la gran cantidad de lesionados que significan una carga económica y social para sus familiares y para los diferentes Estados en donde se producen.

Es tan alarmante la situación que instituciones como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dedican sesiones especiales para erradicar y minimizar los accidentes que han producido más decesos, en nuestro país, que la mortal pandemia del COVID-19, que comienza de nuevo a resurgir en muchos países y con más fuerza.

La semana pasada la ONU alertó, en la reunión que realizó los días 30 de junio y 1 de julio de 2022, bajo el lema: El Horizonte de 2030 para la seguridad vial, con representantes de diferentes naciones, sobre los accidentes viales a los que calificó como «una epidemia silenciosa y abundante» la cual mata a 1,3 millones de personas por año, según afirmó el secretario general de la entidad Antonio Guterres, cuyo encuentro asegura el inicio de una década de acción y resultados.

Estos accidentes de tránsito también causan unos 50 millones de personas heridas de gravedad anualmente por lo que la entidad organizó un encuentro que busca un compromiso de carácter político con el fin de reducir a la mitad las muertes y lesiones en calles, avenidas, autopistas, carreteras y otras infraestructuras viales de todo el mundo.

Representantes de los 193 Estados miembros de la ONU, que debaten el camino a seguir cuya meta es reducir a la mitad la cantidad de víctimas fatales y lesionadas para el año 2030 dejarán plasmado su compromiso al final del evento con una declaración política conjunta.

Según instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta nueva declaración, que pretende reducir a la mitad las defunciones y los traumatismos causados por las colisiones de tránsito para 2030, es un verdadero logro histórico.

Los países de América Latina y el Caribe son grandemente afectados con esta problemática que se incrementa cada día en las vías y en la cual la República Dominicana continúa en un segundo lugar sin que, hasta el momento, se hayan tomado medidas efectivas para controlar el aumento diario de accidentados en el tránsito en todo el territorio nacional.

Nuestro país se comprometió ante la ONU a elevar los esfuerzos que realizan para reducir por lo menos a un 50% las víctimas por los accidentes de tránsito en el decenio 2021-2030. En ese encuentro, el ministro de Obras Públicas, Deligne Ascensión representó al país en la reunión de la ONU celebrada en la sede de ese organismo mundial, en Nueva York donde informó que el MOPC «ejecuta un plan nacional e integral de carreteras seguras, mediante la intervención de 750 kms de recorrido en los tres corredores viales principales, con el interés de elevar la calificación de seguridad en los mismos, a tres o más estrellas», según se destaca en su portal.

Recordó que el Gobierno, a través del Intrant , asistido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) elaboró y puso en ejecución todos los reglamentos de la nueva Ley 63-17, sobre movilidad urbana, tránsito, transporte terrestre y seguridad vial aprobada bajo la gestión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que encabezó el presidente Danilo Medina y publicada en la Gaceta Oficial No.10875 del 24 de febrero del año 2017.

Los incidentes que se producen en las calles de nuestro país no se limitan simplemente a las colisiones, deslizamientos o atropellamientos de que son víctimas los ciudadanos sino al peligro que representa manejar en este país al que muchos califican como una selva por la actitud violenta de los conductores ante un simple roce con otro que va al volante o algún peatón.

Desde hace años, han aumentado los accidentes de tránsito en nuestro país ante el incremento de motocicletas y el uso indiscriminado y sin control de las mismas por jóvenes a los que no les importa perder la vida en las vías con motores con desperfectos mecánicos, sin el casco protección, sin luces traseras ni delanteras y abusando de la capacidad de ese tipo de medio de transporte en donde suben ventanas, varillas, madera, zinc, tanques de gas, hasta 6 botellones de agua y en muchos casos 4 y 6 personas.

La modalidad más reciente y que tiene a los conductores cansados de denunciar la situación son las continuas carreras de motores que se realizan en vías del Distrito Nacional, provincia Santo Domingo y otras del interior del país, con sus fatales resultados de decesos y lesionados.

Transitar por las aceras y en vía contraria es otra de las gracias que exhiben los motoristas a los que los ciudadanos ven como un peligro público ante la falta de planes del Gabinete del Transporte, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) y la Dirección General de Seguridad y Tránsito Transporte Terrestre (Digesett). Sus autoridades solo tienen la mirada puesta en el dinero que recibirá el Estado con las nuevas multas que han anunciado que impondrán a los que no estén regularizados, de acuerdo a denuncias de los conductores en diferentes medios de comunicación y redes sociales.

Este miércoles 6-7-2022, en provincias como Azua los motoristas pidieron la intervención del Defensor del Pueblo, Pablo Ulloa ante las constantes multas y asedio de que son víctimas por parte de los agentes del tránsito que les incautan sus medios de transporte y de trabajo y dejan que se les dañen en los lugares de retención por lo que prefieren comprar motores nuevos ante las dificultades que les presentan para sacarlos de esos cúmulos de motocicletas, como también ocurre en diferentes zonas de la capital y la provincia Santo Domingo en donde descansan por décadas, vehículos de todo tipo.

Esperamos que con este nuevo compromiso que ha asumido el Estado dominicano, a nivel mundial, se reduzcan significativamente las causas que dan origen a los principales accidentes de tránsito que se producen en la República Dominicana y que quitan, inesperadamente, la vida a ciudadanos productivos a cuyas familias les cambia por completo la existencia ante la falta de algunos de sus miembros o las lesiones que dejan postrados a otros durante mucho tiempo o de manera permanente, lamentablemente.

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