Opinión

Dos años después

Por: Roberto Rodriguez Marchena |

Dos años después del cambio de gobierno, población, gobierno y oposición pasan por un momento delicado.

La población padece altos precios en alimentos, medicinas, electricidad, materiales de construcción, transporte y del dinero; más empleos precarios, varios servicios públicos afectados, salarios devaluados y ahorros exprimidos por la inflación.

El bullying político y la desvinculación brusca de personal calificado y familiarizado con los procesos administrativos y técnicos, desestabilizó la burocracia gubernamental, trajo impericia, provocó traspiés, con los nuevos haciendo lo mismo que antes tanto criticaron.

Igualmente, han sido notorias las quejas entre profesores y proveedores del almuerzo escolar, por el aumento muertes neonatales, desplome de programas de salud colectiva, Alto Costo, descalabro del 911, desabastecimiento de las Farmacias del Pueblo y hospitales, importaciones inoportunas y desleales a la producción en el campo, depredación de ríos y montañas, crecientes pérdidas en Edes, desguace de programas sociales que mitigan el impacto de la indiferencia y del desamor propios del orden económico.

Más sin embargo, las remesas de familiares en el exterior, la recuperación del turismo (notorio crecimiento de alojamiento fuera del “todo incluido”), el empuje de las zonas francas y la admirable resiliencia de otros sectores productivos y del comercio, muestran que se mantienen sólidos los fundamentos de la economía dominicana.

En cuanto a la oposición, luego de haber gobernado 16 años consecutivos, los líderes del PLD optaron por enviar su maquinaria electoral al taller, dejando gobernar al PRM, sin bulos ni crispación, y el 16 de octubre se apresta a escoger su candidato a la presidencia.

¿Qué pasará de ahora en adelante? Muy pocos lo saben.

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