Editorial

La fiebre no está en la sábana, señores del Gobierno

La gestión de gobierno que se vendió como el “Cambio”, al arribar al segundo año de gestión intenta crear nuevas expectativas y abrir un nuevo compás de espera sobre lo que hará y el rumbo que tomará.

Con ese propósito removió y designó ministros, directores, viceministros, entre otros, con lo que en realidad demostró su carencia de planes.

Desde el principio se comprobó que los actuales gobernantes llegaron a la administración pública sin un plan que evite la improvisación y los desaciertos manifiestos en todas las áreas.

Las remociones y sustituciones en el Gobierno del mal llamado cambio se realizan en momentos de abundantes tretas e imprudencias de encumbrados funcionarios con demasiados ruidos en los alrededores del Jefe del Estado y la indiferencia de un publicitado Ministerio Público Independiente, que tiene favoritismo en la acusación, politizando el combate a la corrupción y a los hechos impunes.

Líos interminables en el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil con los suplidores y la arrogante respuesta a los justos reclamos de quienes le venden y no ven el saldo de sus deudas, a lo que se suma una olla de grillos destapada en el Ministerio de Educación luego de la destitución de su incumbente.

Agregamos los aumentos salariales en organismos estatales, muy imprudentes y en desconocimiento de la Ley de la Administración Pública. Se suman a esto los desaciertos del sector eléctrico, el escándalo en el embellecimiento de viviendas, que se ha querido solapar con la designación de veedores del sector de las comunicaciones.

Lo que se ha producido, literalmente, ha sido una lluvia de escándalos con un manto de indiferencia y el manejo mediático a que nos tiene acostumbrado el Gobierno, que aún cree que la fiebre está en la sábana.

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