Hablan los hechos

Sabra y Chatila, una página triste en el conflicto árabe-israelí

Septiembre de 1982. Beirut es golpeada por fuerzas israelíes. El asesinato el día 14 del jefe de los falangistas Bashir Gemayel complejizó el escenario político social y el terror se apoderó de Líbano.
Dos jornadas después, milicias cristianas libanesas aliadas a la ocupación israelí irrumpieron en el campamento de refugiados de Sabra y Chatila, bajo el pretexto de expulsar a miembros de la Organización para la Liberación de Palestina.
Hombres armados violaron, mutilaron y asesinaron durante tres días a miles de palestinos, libaneses y sirios, en un hecho que constituye una de las mayores masacres del conflicto árabe-israelí.
Sawsan Mohamed Youssef tenía 19 años, estaba recién casada y acababa de llegar desde la norteña Trípoli a la capital.
Ella es una de las sobrevivientes de los acontecimientos y entre el dolor por la pérdida familiar narró a Prensa Latina sus vivencias.
«Nos enteramos por los medios que asesinaron a Bachir Gemayel, todo el mundo sintió miedo y empezaron a decir: Dios nos libre, qué pasará ahora, y la gente corría huyendo sin saber a dónde», contó.
Con voz entrecortada y lágrimas en los ojos, Youssef compartió como los grupos de matones entraban a las casas y sin piedad asesinaron a los pobladores desde una punta a otra de los asentamientos de Sabra y Chatila.
«La gente que huyó del campamento decía: nos mataron, están picoteando la gente con hacha, no les importa si uno es libanés o palestino. Días después al regresar solo se veían cantidades de muertos dentro de sus casas, en los portales, en la calle y en las plazas», sentenció.
El crimen contra la población civil de Sabra y Chatila del 16 al 18 de septiembre dejó saldo de mil 900 mártires libaneses y casi tres mil palestinos, además de centenares de desaparecidos.
«La gente se moría de pánico y comenzaron a salir corriendo. Nosotros fuimos de esos. Fuimos a la casa de mi tía bajo las explosiones que escuchábamos», así rememoró a Prensa Latina, Jamilé Ahmad Saeed.
En su memoria está latente la familia de apellido Mokdad, ellos alertaron al padre de huir del campamento debido a su condición de ser palestinos, sin embargo, la maldad de la derecha cristiana les arrebató la vida a cerca de 40 de sus miembros, expresó.
«Mucho hemos sufrido, caminar entre cadáveres en las calles y bajo árboles es algo que trasciende la mente de un ser humano, nuestra casa quedaba al frente del cementerio», confesó.
Desde hace más de dos décadas, La Campaña Cívica de apoyo a Palestina y las causas de la nación árabe en Líbano defiende la memoria de los mártires de la masacre en Sabra y Chatila y condena la ocupación israelí.
A 40 años exactos del genocidio, el pueblo de Palestina y los miles de refugiados en Líbano reclaman justicia y no abandonan la resistencia hasta conquistar la libertad y la soberanía de su patria.

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