Editorial

El 2023 inicia con dos acciones del Gobierno que confirman su inclinación a la improvisación y a la práctica de anteponer medidas populistas a las soluciones reales a las que aspira el pueblo dominicano.

La noche del 30 de diciembre desde la Presidencia de la República se dio a conocer el contenido del decreto 773-22 que dispuso la suspensión de labores en el territorio nacional el día lunes 2 de enero de 2023.

Entre los considerandos del decreto se establece que, por ser domingo el día de Año Nuevo, de mantenerse laborable el lunes 2 de enero se estaría produciendo un congestionamiento en las carreteras. Un hecho que aumentaría los riesgos de la población.

Todo lo contrario a lo expresado ha sido extender el feriado con el contratiempo que ha traído a la economía en general y en especial a los pequeños empresarios.

Se tiene claro que lo perseguido por el gobernante era buscar aplausos en un sector de la población, en desmedro de los sectores productivos y de quienes viven del día a día, lo que ha sido el comportamiento habitual del actual Gobierno, guiado siempre por lo mediático.

La segunda de las acciones improvisadas es la medida que suspende la exportación de huevos, supuestamente para evitar el aumento del precio de este producto en la República Dominicana.

Esta absurda prohibición deja en claro la falta de coordinación que ha caracterizado al presente Gobierno tanto en el sector agropecuario como en otros renglones de la economía.

El dominicanismo “Poner un huevo” hace referencia a equivocaciones, metedura de patas o simplemente hacer el ridículo adoptando decisiones equivocadas.

Precisamente eso es lo que ha hecho este gobierno con la mencionada prohibición. Ha puesto un huevo de avestruz, pues con la torpe medida los productores avícolas corren el riesgo de perder un mercado conquistado en base a una oferta de calidad, que resulta atractiva al comprador.

Con la prohibición de la exportación de huevos ha quedado en evidencia la incapacidad y poca previsión de este gobierno que todo lo daña. En la gestión del PLD se producía huevos para el mercado local a precio asequible y con un excedente para su venta en Haití y otros mercados.

Por esa fuente de proteína tan económica que es el huevo hay que pagar ahora un precio prohibitivo y según el gobierno la única forma de impedir que siga aumentando de precio es impidiendo su venta en el exterior. Esperemos que se corrijan estos desaciertos, pues de continuar por ese escabroso camino no descartamos que un día de estos se nos diga que debemos importar huevos, con el cuento de que así nos saldrían más baratos.

El señor Luis Abinader y el PRM cantaron como gallo en la campaña pasada, con promesas de todo tipo, y no solo han terminado cacareando como gallina sino poniendo huevos a troche y moche.

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