Editorial

El ministro de Educación llamó a que toda la sociedad se involucre de forma activa en el desarrollo de la escuela y en el aprendizaje, apuntando que la política no debe interferir en la calidad de la enseñanza.

La reprimenda del funcionario ha sido copiada al pie de la letra por el ciudadano presidente de la República, quien, recurriendo a los mismos términos, instó a los diferentes sectores nacionales a despolitizar el tema de la calidad educativa del país, como mecanismo de mejora.

Es el mandatario quien debe consumir la receta que prescribe en razón de que ha sido en su gobierno en el que se ha contaminado la educación con politiquería barata.

Las afirmaciones gubernamentales citadas no son más que justificaciones inválidas, con las que se procura utilizar las acciones reivindicativas de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) como chivo expiatorio.

La Secretaría de Educación del PLD, un órgano de trabajo del Partido de la Liberación Dominicana, respondió al ministro del ramo afirmando que ha sido en la presente gestión de Gobierno en la que se ha estancado la educación.

Quedaron atrás la ampliación de cobertura de los niveles inicial y secundario, una nueva estructura académica del sistema educativo dominicano, los incrementos salariales periódicos a los docentes, la conversión de liceos académicos en politécnicos, el establecimiento de liceos de artes, la construcción de decenas de miles de aulas y cientos de estancias infantiles; así como la inducción a los docentes de nuevo ingreso, la jornada escolar extendida, los programas de alimentación y transporte escolar, entre otros.

Precisamente, toda esta deficiencia es lo que explica por qué el PRM no puede exhibir logros en el sector educativo y la intención de sus responsables de procurar desviar el tema por la tangente.

Si lo que hoy receta el jefe del Estado hubiese sido parte de sus intenciones, debió haber recomendado al anterior ministro de Educación que no sustituyera directores regionales y distritales calificados por politiqueros sin preparación alguna.

Nuevamente los funcionarios y el mandatario se montan en el caballo preparado por asesores de imagen que entienden que los problemas esenciales de la población, como el caso de la calidad educativa, se resuelven con palabritas o expresiones trasnochadas. Este país no es de tontos. Pese al deterioro de la educación la gente ve, oye y piensa.

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