Seguridad Vial

Por: María Hernández

Los conductores se encuentran sin nadie que los defienda cuando algún individuo se le acerca de manera amenazante, muchas veces, para que le deje limpiar su vehículo con agua que no se sabe de donde la recogen y colchas o toallas de procedencia desconocida, sin contar con el tipo de detergente que utilizan en todo tipo de vehículos.

Los medios de comunicación y las redes sociales se hacen eco de situaciones que suceden en las calles que parece, más bien, que nos encontramos en medio de una selva sin autoridades ni control. Hace unos días, un padre y su hija se vieron en la obligación de pagar mil pesos por un limpiacristales que le pusieron en las vías a su vehículo sin pedir permiso de los dueños para quitar el del vehículo y colocarle uno, supuestamente, nuevo. Lo que más lamentan los conductores agraviados es que no apareció ninguna autoridad a la que pudieran dar la queja en el mismo momento del suceso.

Las autoridades de la Dirección General de Seguridad Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) no pueden solo pensar en multar a los conductores cuando violan las leyes de tránsito. Su deber es también proteger a los ciudadanos de las amenazas que se presentan en las calles.

Además, se observan individuos disfrazados de animales peludos o papeluses y tiznaos sin que esté cerca la fecha de Carnaval, sino que se tapan la cara para poder pasar desapercibidos al momento de pedir dinero en las vías.

No se quiere una acción injusta en contra de esas personas que se ganan la vida limpiando vehículos, pero debe haber una supervisión por parte de las autoridades para que este trabajo informal no se convierta en otro modo de operar de malhechores.

No hay forma de denunciar las actividades que parecen normales en las vías, pero que están complicando la vida de muchos conductores que se encuentran con situaciones difíciles cuando el limpiavidrios tira su colcha con espuma encima del vehículo y el conductor tiende a utilizar su limpiavidrios y a demostrarle al trabajador de la calle que ya ha limpiado su carro o cualquier tipo de medio de locomoción liviano, por lo regular. Es muy difícil ver a un limpiavidrios trabajar en la limpieza de un minibús o autobús.

Hay actuaciones muy bonitas, aunque riesgosas de jóvenes que por ganar unos pesos aprovechan los momentos en que se detiene el semáforo para realizar acrobacias muy bien vistas entre los conductores, pero que debe ser vigilada de cerca por las autoridades para que su accionar no se desvirtúe y se convierta en otra forma de delinquir en calles, avenidas, autopistas y carreteras.

En abril de este 2023, la Alcaldía del Distrito Nacional retiró 22 limpiavidrios de las calles, de acuerdo a una publicación del periódico Diario Libre, cuyo número, al parecer, se ha triplicado. En mayo de este año medios como el periódico Hoy reseñaron que los limpiavidrios ya no se veían en las calles, pero en la actualidad la mayoría ha vuelto a retomar su trabajo, quizás ante la falta de empleos y oportunidades que afecta a una gran cantidad de ellos.

Mientras, el periódico Listín Diario reseñó cómo la alcaldía de Santiago, que dirige Abel Martínez, retiró, en 2019, a los limpiavidrios de las calles «por las discusiones de choferes y conductores con esas personas, que rayaban la pintura de los autos por la negativa de los conductores al resistirse a colaborar con ellos con monedas», se destaca en el escrito del medio periodístico.

Las autoridades de la Digesett deben colocar agentes en las vías en que más limpia vidrios se colocan como forma de supervisar, de cerca, la labor que realizan y de proteger a los conductores que denuncian la falta de las autoridades en los puntos en que más limpia vidrios se colocan como la 27 de Febrero, en varias intersecciones, la John F. Kennedy, Lincoln con 27 de Febrero, Jimenez Moya, Gustavo Mejía Ricart, Charles de Gaulle, San Vicente de Paul, Sabana Larga, Venezuela, avenida Independencia, Máximo Gómez, George Washington, entre otras.

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