Opinión

Preocupado y profundamente preocupado, nuestra columna anterior tenía como título ¿Hacia dónde vamos?. Porque este pueblo que realmente no es un pueblo, sino una nación organizada como un Estado republicano que fue la obra de Los Trinitarios, organizado por Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, ratificado en acción heroica, extraordinaria, por lo que el 16 de agosto de 1863, impusieron “La Restauración de la República” que el traidor a la dominicanidad Pedro Santana, había incorporado a España.

El autor de esta columna es dominicano de pura cepa, hispanoamericano, no latinoamericano, las costumbres, los hábitos de vida, el lenguaje que hablamos es el español, y las buenas y malas costumbres de los españoles, el único pueblo de América que las ha adoptado como normas de vida es nuestro pueblo:

“Pequeño, Hermoso, Productor, Rico y Valiente”. Diríamos que rico muy rico, y productor en diferentes áreas de todas las cosas que necesita para vivir. Produce el 85 o 90 por ciento de lo que consume, pero hay otros factores que han determinado que se convierta en la Nación, que, en términos de desarrollo, no tiene que envidiarles nada a otras naciones hispanoamericanas o africanas.

Aquí hemos nacido, nacieron nuestros padres, y nuestros abuelos, tenemos detrás de nosotros los Gutiérrez Félix, a un bisabuelo francés, cuyos restos están enterrados en el “Convento de los Dominicos” que fue el asiento de la primera Universidad de América: Eduardo Félix Papamandiapolis, era un francés nacido en Marsella, en la Francia de los Bonaparte, que vino y se estableció y vivió en San Cristóbal, en una casa que está ahí todavía, frente al parque principal de esa ciudad: allí casó con Carmen Silva Valdez, hija de Pablo Silva y Quiteria Valdez, hermana de Silveria Valdez que era la abuela de Rafael Trujillo Molina.

Siendo niños oímos decir que “mamá Quiteria y mamá Silveria Valdez”, daban vueltas a San Cristóbal, montadas en escobas, dos mulatas hermosas, inteligentes, y estos antecedentes los damos para que sepan que las raíces nuestras son dominicanas de verdad, y que nos importa mucho saber hacia donde vamos; este pueblo valiente, único en América que ha combatido contra españoles, ingleses, franceses, haitianos, españoles otra vez y los estadounidenses, llamados norteamericanos.

Este pueblo es un ejemplo y recibe respeto por no decir todo, sino de casi todos los pueblos del mundo. Al autor de esta columna que ha residido en otros países cuando nos presentábamos hace ya muchos años como dominicanos se sonreían y decían que pueblo es el dominicano, que bella es su Bandera y que hermoso suHimno.

Después de la tempestad que azotó nuestro país en los finales de este mes de noviembre, que dejó en términos productivos y de refugios un desorden extraordinario, que el gobierno que dirige la República no ha sabido enfrentar, volvemos a preguntar ¿hacia dónde vamos?; los dominicanos no se merecen seguir gobernados por mujeres y hombres, que no tienen idea de lo que es la política y que es un pueblo, una Nación y un Estado en el cual no existió la esclavitud, que los dominicanos hablamos una sola lengua o idioma, que es el español y que nuestras costumbres y hábitos de vida es la de los españoles: “Pueblo Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe”.

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