Hablan los hechos

Si en algo coinciden tanto críticos como defensores de la ruta trazada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para la Agenda 2030 es en la falta de acciones concretas y el complejo escenario para su cumplimiento.
En 2023, el foro político renovó su llamado para apurar el paso hacia los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) cuando apenas el 15 por ciento de ellos está en marcha y el plazo para su cumplimiento llegó a la mitad.

La celebración de la Cumbre de los ODS durante la semana de alto nivel de la Asamblea General recabó posibles soluciones para un cambio de rumbo y recordó que la mayoría de las metas muestran resultados negativos.

El propio organismo alertó del aumento de la pobreza para decenas de millones de personas desde 2020, mientras que más de 110 millones de fueron desplazadas por la fuerza en ese período.

Las desigualdades empeoraron sorprendentemente para las mujeres y las niñas, al tiempo que muchos gobiernos se vieron obligados a elegir entre pagar la deuda o invertir en atención sanitaria y educación.

La emergencia climática, advirtió la ONU, está causando estragos en vidas y medios de subsistencia, un panorama en el que los países en desarrollo y las personas más vulnerables resultan los más afectados.

ONU POR UN CAMBIO DE RUMBO

La cita de los ODS en septiembre último centró el llamado de Naciones Unidas a atender seis de los problemas más urgentes de la Agenda 2030.

Al inaugurar el certamen, el titular de la ONU, António Guterres, incluyó el fin del hambre, la transición hacia las energías renovables, el cierre de la brecha de la digitalización, la educación de calidad, el trabajo decente y la protección social, así como la atención a la crisis planetaria, como pasos indispensables.

El alto representante calificó al hambre como una mancha espantosa para la humanidad y una amenaza épica para los derechos humanos.

La transición a la energía renovable, alertó por otra parte, no se está produciendo con la suficiente rapidez.

«Estamos proponiendo nuevos pactos energéticos en los que gobiernos, empresas y organizaciones globales unan fuerzas para invertir en descarbonizar los sistemas energéticos y garantizar una vida justa y transición equitativa de los combustibles fósiles a las energías renovables», dijo.

Guterres mencionó además los beneficios y oportunidades de la digitalización al anunciar una iniciativa que busca impulsar la transformación en 100 países para respaldar capacidades tecnológicas más sólidas, una mejor gobernanza y financiación.

Al mismo tiempo, llamó a construir verdaderas “sociedades del aprendizaje” basadas en una educación de calidad, incluida la educación permanente, así como proveer de trabajo decente y protección social a todos los países.

Por último, el secretario general convocó a terminar la guerra contra la naturaleza, así como garantizar la plena igualdad de género.

«Debemos poner fin a la triple crisis planetaria del cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad», añadió.

El compromiso de los estados miembros incluye el claro apoyo a un estímulo para los ODS de al menos 500 mil millones de dólares al año, así como un mecanismo eficaz de alivio de la deuda que respalde suspensiones de pagos, plazos de préstamo más largos y tasas más bajas, recordó.

Además, insistió en el llamado a recapitalizar y cambiar el modelo de negocios del desarrollo multilateral bancario para aprovechar masivamente la financiación privada a tasas asequibles en beneficio de los países en desarrollo.

Guterres pidió respaldar la reforma de las normas obsoletas, disfuncionales e injustas de la arquitectura financiera internacional.

«A mitad del camino hacia la fecha límite de la Agenda 2030, los ojos del mundo están puestos en ustedes una vez más», reclamó a los líderes.

SOLUCIONES PROMETIDAS

La cita de los ODS terminó con la adopción de una optimista declaración política que proporciona una hoja de ruta para volver a encaminar las metas antes de su fecha límite en 2030.

El documento compromete a emprender acciones audaces, ambiciosas, aceleradas, justas y transformadoras con áreas de acción concretas y un fuerte enfoque en la reforma de la arquitectura financiera global, además de la necesidad de datos mejorados para monitorear los ODS.

Los jefes de Estado y de Gobierno coincidieron en impulsar la propuesta de estímulo del secretario general con el potencial de desbloquear 500 mil millones de dólares anuales en financiamiento e inversión adicionales.

La declaración acordó priorizar más y mejor el financiamiento para los países en desarrollo, en respuesta a las crisis globales.

Sin un salto cuántico en las inversiones para permitir transiciones energéticas, alimentarias y digitales justas, así como una transformación en la educación y una protección social sólida en los países en desarrollo, los objetivos simplemente no se alcanzarán, advierte el documento suscrito por todos los Estados miembros.

A juicio de expertos, el texto consolidó el impulso de Naciones Unidas cuando, de acuerdo con el propio Guterres, los ODS están en peligro y las acciones concretas resultan más urgentes.

EL MULTILATERALIMSO, PIEZA CLAVE

A juicio del diplomático Raúl Cabral, el sistema multilateral enfrenta la mayor tensión desde que se creó la ONU hace casi 80 años, un contexto que influye determinantemente en el avance hacia la Agenda 2030.

Los desencuentros entre las principales potencias apenas han comenzado, alertó en entrevista con Prensa Latina el también analista de Guinea Bissau con una vasta experiencia de trabajo en América Latina, África, Europa, Estados Unidos y ahora dentro del organismo multilateral.

Este escenario reclama con urgencia respuestas múltiples y efectivas para prevenir y resolver conflictos, gestionar la incertidumbre económica, rescatar la Agenda 2030 y contrarrestar los desafíos a las normas globales contra el uso y posesión de armas nucleares, reconoció.

La realidad geopolítica actual, advirtió, no es compatible con el actual sistema global de gobernanza; no se puede tener el Consejo de Seguridad -única estructura multilateral con poder para hacer cumplir su decisión- sin la presencia de África, América Latina o el Caribe como miembros permanentes.

La reestructuración de ese órgano y la arquitectura financiera es otro de los fuertes reclamos del secretario general y del organismo en una apuesta por brindar más participación a voces antes olvidadas.

«El multilateralismo debe permitir ofrecer una gama completa de herramientas diplomáticas, incluidos los buenos oficios, para una resolución pacífica de los conflictos», enfatizó al respecto Cabral.

Sin embargo, añadió, las reformas largamente esperadas alimentaron la cuestión de la viabilidad del multilateralismo y el sistema actual aún refleja la concentración de poder de 1945.

La multipolaridad eficaz no se puede practicar defendiendo una Carta donde cinco naciones tienen más poder que la voluntad colectiva de los 188 estados miembros restantes, remarcó.

Ante la urgencia del contexto, el analista coincidió en la importancia de la solidaridad y la cooperación en el camino a seguir “en este mundo global e interdependiente para el desarrollo común».

La equidad y la justicia dentro y entre los países mejorarán la gobernanza global; esa apertura es útil y ventajosa para el equilibrio, la equidad y una mejor gobernanza en el enfoque multipolar.

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