Editorial

No se ha superado el impacto causado en la conciencia nacional por un aparatoso accidente en la comunidad Quita Sueño del municipio Haina, San Cristóbal, cuando la población se estremece nuevamente con el choque de un vehículo de carga en la muy transitada avenida Luperón en el Distrito Nacional.

Un noviembre más que trágico en materia de accidentes viales con la sumatoria de una treintena de fallecidos y decenas de heridos, si contamos a quienes perdieron la vida en el desplome del muro del paso a desnivel de la avenida 27 de Febrero con Máximo Gómez, también en la ciudad capital.

Lamentable y doloroso estos trágicos sucesos que vienen a complicar la vida de los dominicanos sacudida ya por el alto costo de la vida, las deficiencias de los servicios, el deterioro de la salud y la inseguridad que atormenta a todos.

Es vergonzoso que República Dominicana ocupe el primer lugar en la lista de países con mayor tasa de mortalidad ocurrida por accidentes de tránsito en el mundo al año, según las estadísticas más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los accidentes en el tránsito es un punto relativo a la seguridad ciudadana, pese a ignorarse en sendas vitrinas semanales del Gobierno, ya sea en el Palacio de la Policía o en la tribuna reeleccionista de los lunes en el palacio presidencial.

Estamos perdiendo vidas humanas útiles por imprudencias, falta de vigilancia, descuido o inobservancia de las autoridades.

Tantos accidentes con un saldo trágico, repetidos uno detrás de otro, evidencia que la seguridad vial no es una prioridad para las autoridades nacionales.

El organismo responsable de trabajar ese tema por ley, el Intrant, ha sido estremecido por un escándalo de corrupción. Han fracaso los inventos que desde allí se realizaban solo en procura del impacto mediático, siguiendo la pauta de un gobierno más interesado en los «likes», en la publicidad engañosa y anuncios que nunca se materializan que en soluciones reales a los problemas.

La realidad es que a más de 3 años de gobierno del presidente Abinader y el PRM República Dominicana carece de un transporte de pasajeros seguro, confiable, oportuno y eficiente, lo que también acontece en el transporte de carga.

Y no puede ser otra la situación en un gobierno como este, que prioriza los negocios, las alianzas público- privadas y los empréstitos improductivos en dólares, y se olvida de las cosas esenciales de la población. Precisamente por eso, entre otras razones, el de la seguridad vial se ha convertido en un problema que ya ha alcanzado la categoría de mayúsculo, ausente de las prioridades del gobierno, pese a la elevada cantidad de vidas útiles y sufrimiento que causa a numerosas familias dominicanas.

No se puede gobernar con tanta indolencia e incapacidad de manera impune. El pueblo está listo para cobrársela a Abinader y sus funcionarios, y lo hará en las elecciones del año próximo votando morado entero por Abel Martínez y los demás candidatos de PLD.

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